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| Domingo 28 de Octubre de 2007 - Beatificación
de 498 Mártires del Siglo XX en España |
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Beatificación
de 74 Mártires de la Familia Dominicana
El próximo domingo 28 de octubre tendrá lugar en Roma
la beatificación de 498 mártires del siglo XX en España.
Los mártires que forman este grupo pertenecen a varios Institutos
de Vida Consagrada masculinos y femeninos, también al clero
diocesano. 7 de ellos son laicos. La Familia Dominicana sumamos un
total de 74 mártires: 62 frailes, 9 religiosas dominicas, 1
hermana contemplativa y 2 miembros de la Orden Seglar.
El mártir es el testigo, el confesor de la fe por excelencia.
Por esta razón, su beatificación es una gracia, porque
contribuirá a que no se olvide el 'gran signo de esperanza'
que constituye su testimonio. Ellos siguen estimulando la vida de
tantos y tantos creyentes en Jesucristo. Ellos murieron perdonando.
En su perdón ofrecido encontramos el mejor aliento par que
todos fomentemos el espíritu de reconciliación y del
que tan necesitados seguimos estando. |
| Número de mártires
por cada grupo o institución eclesial |
2 Obispos
24 Sacerdotes diocesanos
98 Orden de San Agustín-Agustinos (O.S.A.)
62 Orden de Predicadores (O.P.)
59 Sociedad Salesianos de San Juan Bosco (S.D.B.)
58 Hermanos de las Escuelas Cristianas-La Salle (F.S.C.)
47 Hermanos Maristas de la Enseñanza (F.M.S.)
31 Carmelitas Descalzos (O.C.D.)
29 Orden Franciscana-Franciscanos (O.F.M.)
23 Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la Caridad
(A.A.S.C.)
17 Orden del Carmen-PP. Carmelitas y Monja Carmelita (O. Carm.)
10 Orden de la Santísima Trinidad-Trinitarios y Trinitaria
(O. SS.T.)
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7 Religiosas Dominicas
de la Anunciata (O.P.)
4 Misioneras de los Sagrados Corazones (M.SS.CC.)
4 Compañía de María-Marianistas (S.M.)
4 Carmelitas Misioneros (C.M.)
3 Misioneras del Corazón de María (C.M.F.)
2 Religiosas Dominicas de la Enseñanza
de la Inmaculada Concepción (O.P.)
2 Franciscanas Hijas de la Misericordia (F. H. M.)
1 Monja Dominica Contemplativa (O.P.)
1 Carmelita de la Caridad Vedruna (C.C.V.)
2 Diácono-Subdiácono
1 Seminarista
5 Laicos
2 Laicos miembros de la Orden Seglar
Dominicana (OSDE) |
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Entre toda la Familia Dominicana hemos constituido, en el proceso
de beatificación de los mártires, 4 causas: Barcelona
(12 mártires), Madrid (38 mártires), Oviedo (10 mártires)
y Santander (14 mártires):
| Barcelona. Causa Antero García,
laico y 11 Compañeros mártires. |
Antero
Mateo García, Laico
Miguel Peiró Victori, Laico
Josefina
Sauleda Paulis, O.P.
María del Camen Zaragoza Zaragoza, O.P.
María Rosa Adrover Martí, O.P.
Ramona
Fossas Románs, O.P.
Adelfa Soro Bo, O.P.
Teresa Prats Martí, O.P.
Otilia Alonso González, O.P.
Ramona Perramón Vila, O.P.
Reginalda Reginalda Picas Planas, O.P.
Rosa Jutglar Gallart, O.P. |
| Oviedo. Causa Celestino José
Alonso Villar, O.P., y 9 Compañeros mártires. |
Celestino José
Alonso Villar, O.P.
Santiago Franco Mayo, O.P.
Gregorio Díez Pérez, O.P.
Abilio Sáiz López, O.P.
Miguel Menéndez García, O.P.
José María Palacio Montes, O.P.
Isidro Ordoñez Díez, O.P.
Cristóbal Iturriaga-Echevarría, O.P.
Pedro Vega Ponce, O.P.
José María Laguía Puerto, O.P. |
| Santander. Causa Enrique Izquierdo Palacios,
O.P. y 13 Compañeros mártires. |
Enrique Izquierdo
Palacios, O.P.
Enrique Canal Gómez, O.P.
Manuel Gutiérrez Ceballos, O.P.
Eliseo Miguel Largo, O.P.
Miguel Rodríguez González, O.P.
Bernardino Irurzun Otermín, O.P.
Eleuterio Marne Mansilla, O.P.
Pedro Luis Luis, O.P.
José María García Tabar, O.P.
Estanislao García Obeso, O.P.
Germán Caballero Atienza, O.P.
José Menéndez García, O.P.
Victoriano Ibáñez Alonso, O.P.
Eugenio Andrés Amo, O.P. |
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| Madrid. Causa Buenaventura García
Paredes, O.P., Miguel Léibar Garay, S.M., y 40
Compañeros mártires |
Buenaventura
García Paredes, O.P.
Alfredo Fanjul Acebal, O.P.
Félix Alonso Muñiz, O.P.
Juan Mendibelzúa Ocerin, O.P.
José Gafo Muñiz, O.P.
José López Tascón, O.P.
Reginaldo Hernández Ramírez, O.P.
Vicente Álvarez Cienfuegos, O.P.
Vicente Peña Ruiz, O.P.
Vicente Rodríguez Fernández, O.P.
Vidal Luis Gómara, O.P.
Antonio Varona Ortega, O.P.
Amado Cubeñas Diego-Madrazo, O.P.
Cipriano Alguacil Torredenaida, O.P.
Eduardo González Santo Domingo, O.P.
Manuel Moreno Martínez, O.P.
Higinio Roldán Iriberri, O.P.
Inocencio García Díez, O.P.
Juan Crespo Calleja, O.P.
Juan Herrero Arroyo, O.P.
José Luis Palacio Muñiz, O.P.
José Santonja Pinsach, O.P.
Leoncio Arce Urrutia, O.P.
Maximino Fernández Marínas, O.P.
Teófilo Montes Calvo, O.P.
Víctor García Ceballos, O.P.
Jesús Villaverde Andrés, O.P.
Isabelino Carmona Fernández, O.P.
Jacinto García Riesco, O.P.
Luis Furones Furones (Arenas), O.P.
Manuel Álvarez Álvarez, O.P.
José María López Carrillo, O.P.
Nicasio Romo Rubio, O.P.
Pedro Ibañez Alonso, O.P.
Manuel Santiago Santiago, O.P.
José Delgado Pérez, O.P.
Francisco Fernández Escosura, O.P.
José Prieto Fuentes, O.P
y 4 compañeros Marianistas |
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| Carta del Prior Provincial de la Provincia
de España |
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A la Luz del Testimonio de Nuestros Hermanos
El 28 de Octubre de 2007 será una fecha inolvidable y un día
lleno de gracia y alegría para nuestra Provincia de España
y para toda la Familia Dominicana. Nunca en la historia la Provincia
ha vivido una beatificación tan numerosa: 37 frailes nuestros
(74 miembros de la Familia Dominicana). Detrás de estas cifras
hay personas concretas, con su rostro y su historia personales, con
una biografía única y con una profesión dominicana
que les une a nosotros como miembros de una misma familia. Además,
tan cercanos en el tiempo que algunos incluso los conocieron, los
tuvieron como profesores, escucharon su voz, sus ilusiones y temores.
Estos mártires beatificados están muy próximos:
son nacidos en nuestra tierra, vivieron en los conventos donde nosotros
vivimos, rezaron y predicaron en nuestras mismas iglesias y, en lo
esencial, llevaron una vida muy parecida a la nuestra. Por el camino
de la vida dominicana llegaron a comprender y a vivir lo que dice
el salmista: "Tu gracia vale más que la vida". Y
la gracia no les faltó sino que les sostuvo para mantenerse
fieles en momentos de gran dificultad y sufrimiento. Hacer memoria
agradecida de ellos es ser fieles a nuestra herencia. Podemos imaginarnos
a muchos de los santos y santas haciendo obras portentosas y llevando
una vida extraordinaria. Pero estos hermanos nuestros, tan cercanos,
andando a diario por los lugares y caminos que nosotros recorremos,
nos hablan de otra santidad: la que se hace en lo cotidiano de la
vida, en la fidelidad sencilla al compromiso de seguimiento de Jesucristo,
fidelidad probada en el sufrimiento hasta el final con la entrega
de la propia vida. Nunca la santidad había estado tan al alcance
de la mano, por el camino ordinario y cotidiano de personas "de
nuestra misma pasta". ¡No es extraño que nos emocione
el testimonio de nuestros hermanos!
La muerte de Jesucristo, el mártir por excelencia, no fue un
hecho aislado y desconexo de lo que fuera su vida. Más bien
fue el momento culminante de toda ella. Así es también
para la vida y la muerte de sus discípulos. Nuestros hermanos
aceptaron, como todo mártir de la historia cristiana, sufrir
una muerte violenta antes que ser infieles al testimonio que habían
dado durante toda su vida. Es, pues, ante todo a través de
la propia vida -vivida hasta el fondo- como el cristiano llega a ser
mártir. En este sentido, el martirio nunca se improvisa, sino
que madura en las pequeñas fidelidades de cada momento al seguimiento
de Jesús.
Con esta beatificación la Iglesia quiere dar gloria y gracias
a Dios y busca el bien de los hombres. Efectivamente, su objetivo
es hacernos más fieles en la fe vivida en dificultades, más
capaces de perdonar a los demás, más sensibles al sufrimiento
de tantas víctimas en nuestro mundo, más trabajadores
por la reconciliación y la paz. Es cierto que la celebración
nos obliga a recordar un pasado histórico que a cada uno nos
ha marcado afectivamente de forma diferente. Pero cuando en el relato
bíblico se habla de hacer memoria, sobre todo se refiere al
desvelamiento de la misericordia divina. El recuerdo está vinculado
a la fortaleza que Dios da a los débiles, al perdón
que ofrece por las infidelidades y al aliento que inspira para seguir
esperando en sus promesas mientras caminamos por la historia. Estamos
llamados a hacer memoria en sentido bíblico-evangélico,
no en el sentido de la política o de una ideología.
Por ello, queremos vivir la beatificación como impulso hacia
la compasión y la comprensión, hacia una auténtica
reconciliación desde la celebración del recuerdo y la
alegría del reconocimiento eclesial.
No hay mayor autoridad que la del mártir. Su testimonio es
verdadera luz para nuestros pasos. Entre lo que su testimonio nos
enseña hay un recuerdo desconcertante. Especialmente inquietante
para quienes vivimos un cristianismo demasiado cómodo y burgués.
Nos recuerdan que seguir a Jesús es peligroso. Permanecer cerca
de Él tiene sus riesgos. Hasta que no se experimenta esta amenaza
no madura una identidad cristiana y no se comprende el lugar del cristiano
en el mundo. Tal vez por ello hay en los mártires un incomprensible
"deseo" del martirio, para reproducir totalmente la vida
del Maestro. En un cristianismo sin peligro por el Reino se oscurece
la esperanza. De ahí que nuestros mártires sean, ante
todo, "un signo de esperanza".
La muerte de los testigos cristianos está unida a las de las
demás víctimas de la espiral de la violencia. Nuestros
hermanos murieron en una página desgraciada de nuestra historia
en la que hubo numerosas víctimas. Su sangre se mezcló
con la de muchos hombres y mujeres. Cuando los cristianos recordamos
a los mártires no sólo hacemos memoria de los nuestros,
sino que recordamos a todas las víctimas, sean del bando que
sean, porque todas las víctimas están del mismo lado.
La sensibilidad evangélica hacia quienes más sufren
hace que no nos moleste, sino al contrario, que veamos y celebremos
la misteriosa comunión de todas las víctimas inocentes
en la historia de la pasión. Esta sensibilidad al sufrimiento
ajeno está por encima de ideologías o políticas,
y tal vez sea lo único capaz de librarnos de cualquier tipo
de totalitarismo.
Como hermanos nuestros, contamos con la intercesión de los
nuevos beatos. Como hermanos ejemplares, nada nos hará mayor
bien que vivir a la luz de su testimonio. La Iglesia primitiva tuvo
la luz suficiente para encontrar su camino en la historia inspirándose
en el testimonio de los primeros mártires de la fe. Igualmente
para nosotros, las vidas de varios hermanos mártires del siglo
XX se convierten en antorchas que guían nuestro futuro. Habíamos
oído de sus virtudes, de su valentía, de su fe, de su
perdón. Ahora la Iglesia los propone como modelo de vida cristiana
para todo el pueblo.
Os animo a conocer el rostro y la biografía de cada uno de
los 37 hermanos nuestros beatificados. Cada uno es una antorcha que
ilumina. Seguramente que, entre todos, habrá alguno en concreto
con quien nos identifiquemos un poco más cada uno de nosotros.
El día 7 de noviembre, festividad de todos los santos y beatos
de la Orden, os invito a alegrarnos y a que celebremos especialmente
en cada una de nuestras comunidades el acontecimiento de su beatificación.
¡Qué intercedan por una Provincia de España más
fiel en el seguimiento de Jesús, más esperanzada en
el peligro, más comprometida por la paz y la reconciliación,
más sensible con el sufrimiento de nuestro mundo!
7 de Octubre de 2007, Festividad de Ntra. Sra. La Virgen del Rosario
Fr. Francisco Javier Carballo Fernández, O.P.
Prior Provincial de la Provincia de España
Fuente: www.dominicos.org |
| Oración |
Oh Dios, que enviaste a tu
Hijo,
para que muriendo y resucitando nos diese su Espíritu
de amor.
Nuestros hermanos, mártires del siglo XX en España,
mantuvieron su adhesión a Jesucristo
de manera tan radical y plena
que les permitiste derramar su sangre por Él.
Danos la gracia y la alegría de la conversión
para asumir las exigencias de la fe;
ayúdanos, por su intercesión,
y por la de María, Reina de los mártires,
a ser siempre artífices de reconciliación en la
sociedad
y a promover una viva comunión
entre los miembros de tu Iglesia en España;
enséñanos a comprometernos, con nuestros pastores,
en la nueva evangelización
haciendo de nuestras vidas
testimonios eficaces del amor a Ti y a los hermanos.
Te lo pedimos por Jesucristo, el Testigo fiel y veraz,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. |
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