Mes dominicano por la paz en Santiago del Estero

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Para promover una solidaridad global dominicana para todos los esfuerzos del trabajo en favor de la paz el Maestro de la Orden ha propuesto identificar un período cada año en el que la familia dominicana en todo el mundo ore por la paz, y pueda solidarizarse con un proyecto particular de paz. El período propuesto es el Adviento, cuando todos esperamos la encarnación del Príncipe de la Paz. Comenzará en el Primer Domingo de Adviento y culminará en el Día Mundial de la Paz de la Iglesia el 1 de enero. Cada mes de diciembre será, por tanto, un Mes Dominicano por la Paz.

El enfoque de solidaridad para este año (2017) será sobre Colombia. En la región de Catatumbo en el presente, se desarrolla una misión para lograr hacer efectiva la paz. Allí hay varios hermanos y hermanas de la Orden que han estado muy comprometidos durante las épocas más complejas de la guerra y ahora con muchas más razones en apoyar la implementación del Acuerdo de Paz, que ha sido recientemente firmado. Su llamado a la solidaridad es el que ha inspirado a instituir este Mes Dominicano por la Paz.

Respondiendo a este esfuerzo de solidaridad la Familia Dominicana en Santiago del Estero ha organizado las siguientes actividades:

Para conocer el modo en que se desarrolló el proceso de paz en Colombia, el Dr. Pedro Basbús, titular de la cátedra de Derecho Internacional Público de la Universidad Católica de Santiago del Estero, ha brindado una disertación el jueves 23 en el Salón del Instituto San Martín de Porres.

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Durante el rezo del Rosario diario y en la Oración de los Fieles de la Misa, durante el mes, se incorporó una petición especial.

Finalmente se confeccionó un mural comunitario sobre bastidor, para expresar el sentimiento de la Familia Dominicana de Santiago del Estero sobre la PAZ. Dirigió su ejecución los días 16 y 17 de diciembre la Hna. Valeria Nougués OP. Participaron en su realización unas doce personas. Juntos hemos querido expresar este mensaje:

En un mundo sumergido en la profunda grieta de las violencias, la muerte, el narcotráfico, las múltiples injusticias, el Dios de toda ternura, manifestó su compasión por la humanidad al darnos a su propio Hijo, el Emmanuel.

Él hace nuevas todas las cosas, cada vez que acogemos su don y dejamos actuar su Reino, para impregnar cada realidad.

Así la Paz será el fruto de la Justicia, y se hará  posible su promesa de Vida y vida en abundancia.

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