En manos del Espíritu

simeon

.

LA SAGRADA FAMILIA DE JESUS, MARIA Y JOSE

Gn 15,1-6; 17,5; 21,1-3; Sal 104; Heb 11,8.11-12.17-19; Heb 2,22-40

31 de diciembre de 2017

.

fray Emiliano Vanoli OP

Mar del Plata – ARGENTINA

.

El Evangelio de este domingo nos presenta a la Sagrada Familia yendo a Jerusalén para cumplir dos prescripciones de Moisés: la purificación de la madre y el rescate del primogénito, de este modo Jesús se manifiesta a Jerusalén, reconocido en los ancianos Simeón y Ana que encarnación la espera mesiánica del pueblo.

De esta manera, con la presentación del niño Jesús en el templo para consagrarlo totalmente a Dios, se manifiesta que Dios se encarna no sólo asumiendo una naturaleza humana, sino que se introduce en las costumbres de su pueblo y en la historia de la salvación. Si bien él no tenía pecado convenía que pasara por estos ritos para mostrarse como uno de nosotros, así como en la cima de su misión cargará con nuestros pecados y sufrirá la muerte de cruz. Tampoco la Virgen María tenía necesidad de una purificación en el Templo, ya que no tenía pecado alguno, y había concebido sin concurso de varón, y sin embargo José y María presentan la ofrenda de los pobres.

Este misterio de la consagración del niño y la purificación de la Virgen María debe mostrarnos cuánto más nosotros, que sí somos pecadores, tenemos necesidad de renovar constantemente nuestra entrega completa a Dios y de purificarnos de nuestras malas acciones.

También en este pasaje aparecen dos profecías de dos ancianos: Simeón y Ana. Simeón que señala el contraste entre la gloria que significará el niño para Israel, pero también la ruina para muchos, será un signo de contradicción e incluso en dolor grande para la Virgen María. Señala así la situación histórica en la que Jesús llevará adelante su misión: la incomprensión y el dolor. El testimonio de Ana es similar al de Simeón, ya que espera la redención de Jerusalén.

Tanto Simeón como Ana nos manifiestan que quienes perseveran en la piedad y el servicio de Dios se transforman en instrumento en manos del Espíritu Santo, a fin de dar a conocer a Cristo a los demás.

Pidamos al Señor, que al finalizar este año, nos conceda la gracia de entregarnos completamente a su servicio y purificarnos de nuestros pecados a fin de ser un instrumento dócil en sus manos para dar a conocer la luz que viene a alumbrar a las naciones.

.