Espíritu solidario en las noches tucumanas

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La familia dominicana contagia el espíritu solidario en las noches tucumanas. Con viandas de comida y con el corazón predispuesto a acompañar, voluntarios y miembros de la comunidad de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA) recorren los hospitales capitalinos. Una aventura que empezó los primeros días de junio y se repite cada jueves.

La convocatoria es a partir de las 23 pero desde que el sol se oculta en el oeste, algunos ya se preparan para salir de sus respectivas casas. O inician la búsqueda de vasos, utensilios y servilletas más próximos.

“Queremos devolver de manera caritativa lo que sentimos aquella oportunidad cuando nos fuimos de retiro. Fue un retiro de impacto”, explicaron un grupo de jóvenes que empujaron desde sus inicios las distintas ediciones de la “Noche de la Caridad”. “Dios pegó fuerte en sus corazones”, agregó Fray Sebastián, quien acompaña a los voluntarios que cargan sus mochilas y se congregan en la calle San Lorenzo 539 para comenzar los preparativos. Además destacó que un docente de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Ivan Gallardo, prepara alrededor de 50 viandas con fideos, arroz, guiso de lentejas, entre otros menús para repartir cada oportunidad.

¿Cómo obtienen los alimentos y materiales para el desarrollo de la actividad? “A partir de donaciones de la gente. No tenemos una fuente de ingresos fija”, explicó Fray Sebastián. 30 minutos antes de la medianoche se larga el recorrido en autos desde la Casa Apostólica hacia el Hospital de Clínicas Pte. Dr. Nicolás Avellaneda, el Hospital Centro de Salud Zenón J. Santillán, el Instituto de Maternidad y Ginecología Nuestra Señora de las Mercedes, el Hospital Ángel Cruz Padilla y el Hospital del Niño Jesús, entre otros. A pesar de no haber alcanzado todavía un año de la iniciativa, las expectativas a futuro ya están en agenda.

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¿El objetivo? Despertar el espíritu solidario para generar un aporte desde cada disciplina y abrir espacios en vistas de conectar la comunidad universitaria con la realidad social. “Dialogar con otros grupos para sumar esfuerzos y no entorpecer”, es el primer desafío. “Qué bueno que los católicos salgan!”, suelen expresar los destinatarios de la Noche de la Caridad. Y esa respuesta es el motor para cada salida. No se trata sólo de una mera asistencia y transferencia de alimentos y de bebidas sino también de una actitud de escucha y de respuesta hacia el prójimo, para ser sostén y compañía en las largas horas de vigilia de las quienes rodean los hospitales y alrededores.

La puerta no se cierra a la familia dominicana más bien se abre de par en par y abraza a los que deseen sumarse: esas personas que sientan la falta de Dios en sus vidas y a la vez, quieran multiplicar lo que recibieron y redirigirlo a quienes aún no lo tienen, como ellos al inicio de esa travesía que contagia en las noches tucumanas.

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