La experiencia en “La noche de la caridad” de un hermano norteamericano

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Durante dos meses fray Jonah Teller OP de la provincia del Este de los Estados Unidos vivió en nuestro convento de Buenos Aires, donde vino a estudiar español. Con gran entusiasmo compartió cada miércoles la “noche de la Caridad” llevada adelante por los jóvenes del Movimiento Vida en gracia. Conmovido por esta experiencia, escribió unas líneas para la revista de su provincia que queremos compartirlo con ustedes.

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La Noche de La Caridad

Por Fr. Jonah Teller, O.P.| 19 de septiembre, 2018|Texto original

Algo hermoso sucederá en Buenos Aires esta noche. Alrededor de las seis de la tarde, un grupo de gente comenzará a congregarse en el Convento de Santo Domingo de San Telmo, uno de los barrios más antiguos de la ciudad. Allí, comenzarán a hacer la comida en la cocina. En realidad, la cocina parece más bien un vestidor con un horno, pero eso no impide que más de diez personas se amontonen alegremente en ella. Algunos de ellos trabajan, y el resto los acompañan con comentarios útiles y amables. El grupo es variado: hay un abogado, un pintor, un policía, una enfermera, algunos estudiantes universitarios, un hombre que repara relojes … Más y más personas se incorporan a medida que avanza la noche. Una vez lista, la comida es llevada a un salón más grande donde otras personas comienzan a separarla en porciones individuales. Alguien prepara termos para ofrecer té, café y jugo. A las ocho de la noche, se reúnen a rezar para luego salir a recorrer las calles de la ciudad, cubriendo una ruta habitual de alrededor de diez cuadras entregando las viandas a las personas en situación de calle, leyéndoles el Evangelio, rezando junto a ellos, y visitándolos. Esto sucede todos los miércoles. Lo llaman “La Noche de la Caridad”.

Lo más sorprendente de estas noches no es tanto la entrega de comida, sino más bien la verdadera amistad que se evidencia entre la gente que entrega la comida y la gente que la recibe. Vienen cubriendo la misma ruta hace años, por lo que casi todas son caras conocidas. Una noche, resultó ser el cumpleaños de uno de los hombres en situación de calle. Habían recordado la fecha, y comprado una torta especialmente para él.  El homenajeado no dudó un segundo en llamar a algunos amigos que solían quedarse en su misma cuadra, y se armó una pequeña fiesta.

La gente de la Noche de la Caridad insiste en que no dejarían de salir a hacer su recorrido de cada miércoles aun si no tuvieran comida para repartir. Es bastante sencillo para una persona en situación de calle conseguir comida en una ciudad grande. Por otro lado, la atención, el tiempo, la amistad y el amor son mucho más difíciles de conseguir. Eso es lo que reciben al menos una vez por semana. Un hombre, Luis, se sienta siempre en el mismo banco de la Plaza de Mayo, aun cuando llueve, esperando su visita semanal. Luis es siempre la ultima visita de la noche. Hay canto (lo cual, con argentinos, significa que también hay baile improvisado), risas, conversación, y una oración al final. Se entregan papelitos con los nombres de cada persona que visitaron esa noche a cada uno del grupo como recordatorios para rezar durante toda la semana. El grupo se dispersa justo a tiempo para que la gente agarre el ultimo subte del día.

Este no es un evento complicado, y quizá no sea particularmente fuera de lo común, pero es bueno saber que sucede, que Cristo está siendo amado en los más pequeños de la sociedad.

[Traducción: fr. Jonathan E. Maciel OP]

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15040653421_88b57598cf_o1 Fr. Jonah Teller es de Cincinnati, Ohio. Estudió Literatura en la Universidad de Dallas. Antes de ingresar a la Orden de Predicadores en el 2013, pasó por variedad de trabajos, incluyendo cocinero de comida rápida, trabajador en un yacimiento petrolífero, y profesor.