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| Fray Guillermo
Butler (1880-1961) |
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Fray
Guillermo Butler constituye uno de los grandes representantes de la
Historia de la Orden de Predicadores en la Argentina de la primera
mitad del siglo XX.
La Provincia dominicana vivía en el momento de su ingreso a
ella, el apogeo de la etapa de su renovación durante el período
de la Organización nacional. Iniciada por la figura venerable
de Fray Olegario Correa, a mediados del siglo XIX, en la ciudad de
Córdoba, se extendió posteriormente a todo el país.
La Argentina sumergida en el Proyecto de la generación del
80, años de la infancia de Fray Guillermo, anhelaba formar
parte del concierto de las grandes naciones del mundo.
Los dominicos se unían a este proyecto desde su propio carisma
con una gran preocupación por la vida y la formación
de los frailes.
Fray
Guillermo como otros es enviado luego de su formación inicial
a Europa. Francia, cuna de la restauración de la Orden, a través
de la figura de Fray Enrique Lacordaire constituyó, junto con
Italia, el espacio en dónde el Padre Butler aunó su
vocación religiosa a la artística. Es en la figura del
Beato Angélico, beatificado por Juan Pablo II y declarado patrono
de los artistas, en dónde encontró su modelo dominicano
de realización de nuestro carisma. En Florencia, el santo artista
dominico, plasmó a través de los frescos del Convento
de San Marcos, el ideal del espíritu de Santo Domingo. Contemplar
y llevar a los demás el fruto de lo contemplado Fray
Guillermo lo haría también pero en su propio estilo,
adaptado a su tiempo y a su país.
Francia fue el espacio para desarrollarlo. La Orden en Francia generaba
un gran movimiento de diálogo entre la cultura y la Fe. Los
frailes se especializaron en los diferentes campos de la teología,
la filosofía y las ciencias. Las Bellas Artes tenían
un espacio especial. Las nuevas formas de expresión artística
encontraban en vida dominicana apoyo e inspiración.¿Cómo
predicar el Evangelio a través de ellas? Le Corbusier, Matisse
para citar algunos nos dejaron testimonios de sus obras en algunas
comunidades de la Orden. El Convento de la Tourette cerca de Lyon
o la Chapelle de Saint Dominique en Vence nos muestran un ejemplo.
Fray
Guillermo con este gran bagaje regresa al país. Su vida transcurrirá
en Buenos Aires y de allí al mundo sin olvidar su Córdoba,
fuente principal de inspiración de su obra.
Hay una verdadera teología en la obra de Fray Guillermo Butler
en dónde a través de sus paisajes especialmente, el
autor nos transmite su modo de vivir y predicar el Evangelio.
Observemos por ejemplo su obra Valle de Calamuchita. Podemos
distinguir tres planos. El primero marcado por el terreno oscuro,
pedregoso en dónde resalta un árbol sin hojas. Es invierno.
Sigue el segundo, un valle. Finalmente el tercero, las cumbres luminosas
en dónde se percibe esa atmósfera tan especial que tiene
el paisaje cordobés y que Fray Guillermo supo reproducir con
tanta perfección.
Él
quiso a través de este paisaje representar su propia experiencia
espiritual. El primer plano representa el inicio, el de la conversión.
El árbol es la Cruz, es Jesucristo, Nuestro Señor. Aquí
sin hojas en su Pasión. En otros, paisajes primaverales, Árbol
de la Vida. En otros, será Camino o Fuente de Agua Viva.
Por la Cruz, por Cristo vamos a la Luz, a las cumbres, a lo Alto a
la Vida Eterna.
Pero entre el descubrimiento de Aquel que nos impulsa a decir con
San Pablo, ya no soy yo sino Cristo que vive en mí
y esa plenitud que nos muestra el esplendor de las cumbres media un
espacio enorme extenso que da sensación de distancia y Lejanía.
Son los valles que separan las sierras, sembrados o desiertos, con
señales de vida, casas o Iglesias. Ellos representan nuestra
vida en este mundo, el ámbito en donde se desarrolla en lo
cotidiano, cada uno conforme a su estado y actividad, el proceso de
nuestra transfiguración a través de las mediaciones
de la Fe, la Ilgesia , la Virgen. Santa Teresa del Niño Jesús
nos dice en una de sus cartas ¡La Vida es muy misteriosa!
Es un desierto y un destierro... Pero en el fondo del alma se presiente
que habrá un día de LEJANÍAS infinitas, LEJANÍAS,
que harán olvidar para siempre las tristezas del desierto y
el destierro(carta 89).
Creo que nuestro hermano Fray Guillermo experimentó con profunda
emoción este mismo misterio en los paisajes que contemplaba.
Dostoievsky nos enseña que el mundo se salvará por la
belleza. Esta belleza es la que vislumbró en la Lejanía
el Padre Butler y que ahora goza plenamente en el Cielo.
Fr.
J.P.C. o.p. |
Carlos Paolasso y Celia Terán.
Las Artes Plásticas en Tucumán (1915-1930)
Aportes para la historia de Tucumán. Nº4- Instituto de
Investigaciones Históricas Prof. Manuel García
Soriano- UNSTA. Tucumán, 1978. pp. 41-42.
Fray Guillermo Butler
Pintor
nacido en Córdoba el 14 de diciembre de 1880. Siendo Juan su
verdadero nombre adopta el que se le conoce al ingresar a la orden
de los predicadores (dominicos) en 1896. Estudia pintura con Honorio
Mossi y Caraffa. En 1908 viaja a Europa en donde permanece ocho años.
A su regreso funda la Escuela de Arte Cristiano y Academia Beato Angélico.
Concurre al Salón Nacional desde 1915 y obtiene el Primer Premio
en 1925 (V. Gesualdo. Enciclopedia del arte en América.1968).
Expone en Tucumán en diciembre de 1921 juntamente con Nemirovsky
en los salones de la Sociedad Sarmiento permitiendo observar el contraste
de temperamento y escuela (T. Castillo. La Gaceta 24-XII-21) existente
entre ambos pintores. Su pintura sensible resuelta en una paleta restringida
con predominio de la gama fría adopta una pincelada parcelada
a golpes cortos de acuerdo a la técnica del divisionismo.
Mediante
el procedimiento de yuxtaposición de colores puros complementarios
logra efectos cromáticos en sordina que atemperan la captación
emocional inmediata por parte del espectador. La contemplación
detenida produce la sensación de plenitud y reposo de la obra
acabada minuciosamente. En su visión jamás hallaremos
un rojo violento, un cadmium llameante; la orquestación cromática
se concreta al pianissimo de los azules, los lilas y los oros pálidos
(ibídem). Su espíritu iconográfico lo relaciona
con el renacimiento florentino y con el prerrafaelismo, pero su técnica
se nutre directamente del divisionismo francés y sus seguidores
sin alcanzar la potencia expresiva de estos pintores. Partidario acérrimo
de las teorías chevrelianas, secciona su pincelada en múltiples
puntos de colores puros, contribuyendo así al dinamismo de
los ambientes diluidos, de visión melancólica;"
primaveral, que siempre pinta./ El ve y siente (la naturaleza) siempre
quieta, mansa, tranquila, plácida, simple y en perenne serenidad.
(ibídem).
En esta exposición presenta el cuadro Adoración de los
pastores pintado en España por encargo de Serafina Romero de
Nougués para la Capilla en construcción de Villa Nougués.
Es una maravilla de sentimiento y fina visión, que acompañará
bien al arquitecturado de la Capilla (ibídem). Numerosos cuadros
del pintor integran colecciones particulares locales. En la iglesia
de Santo Domingo, en el altar derecho del crucero dedicado a Santo
Tomás de Aquino, hay un cuadro del Santo y un vitral que representa
el nacimiento de Cristo.
Fray
Butler fallece en Buenos Aires el 17 de julio de 1961.
Bibliografía
Gesualdo, Vicente: Enciclopedia del arte de América. Bibliografía
Omeba. Buenos Aires 1968.
La Gaceta: 24-XII-21. |
Un Fraile Artista Premiado
Pbro. Amancio González Paz. Semanario "El Porvenir"
(San Juan), 4/X/1925.
La
Comisión Nacional de Bellas Artes ha otorgado en su XXV salón,
el primer premio, medalla de oro, al gran artista argentino y místico
poeta, Reverendo Padre Fray Guillermo Butler, de la Orden de Santo
Domingo, actualmente profesor en el Colegio Lacordaire de Buenos Aires.
La consagración que implica el fallo de la más alta
tribuna del arte oficial, confirma la opinión pública
manifestada ya, tanto en Europa como entre el elemento verdaderamente
artístico del país.
Esta consagración del P. Butler se imponía. Un sectarismo
estúpido como el de nuestros adversarios hizo hasta lo imposible
por restar méritos al P. Butler, pero inútilmente. Hoy
el P. Butler es el primer pincel argentino y tal vez americano.
Su arte es como un verso alado, es un canto lleno de luz interior,
vibración rítmica de su visionario excelso que ha fundido
en la curva infinita de la expresión idealista la realidad
de la tierra con el ensueño del cielo.
El P. Butler es miembro de la Academia Internacional de Bellas Artes.
Constituye una gloria de la Orden Dominicana y de la Iglesia, enorme
propulsora de las letras y de las artes".
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