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Familia Dominicana en Argentina por la Justicia y la Paz

“Tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber;
estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron;
enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver” (Mateo 25)

Nuestro camino

La compasión y la misericordia han sido rasgos distintivos de la espiritualidad de Santo Domingo.
En nuestra América, al llegar en 1510 los primeros dominicos, su labor misionera estuvo íntimamente unida a la defensa de los derechos de los pobladores originarios. Se pueden recordar las figuras de Pedro de Córdoba, Antonio de Montesinos y Bartolom é de las Casas; el aporte académico de los frailes de Salamanca que hizo nacer el derecho internacional de la mano de Francisco de Vittoria.
La opción por la Justicia y la Paz constituye desde la década del ’70 una prioridad para la predicación dominicana. Y se trata de un ámbito en el que laicos, laicas, hermanas, frailes nos encontramos como familia “tras los pasos de Domingo”.
En continuidad con esta rica tradición, la familia dominicana Argentina ha hecho también su propio camino. Un hito importante ha sido, después del Primer Encuentro de Justicia y Paz del Cono Sur de la Familia Dominicana, realizado en Buenos Aires, la creación de la Comisión Nacional de Justicia y Paz. En 1990 comenzamos a reunirnos un grupo de laicos, laicas, frailes y hermanas para:

Ser un espacio de reflexión, oración y acción conjunta de la familia dominicana, que responda al reto de la Justicia y la Paz en nuestra realidad argentina.
Comunicar las experiencias que cada comunidad vive en orden a la Justicia y Paz, y apoyarnos mutuamente.
Animar a las comunidades y grupos en el compromiso con este ministerio.
Incentivar la formación de comisiones de Justicia y Paz, en las distintas zonas del país.


De muchos modos los dominicos y las dominicas de Argentina intentamos vivir esta espiritualidad, como por ejemplo:

Presencia de dominicos y dominicas en medios populares, promoviendo la organización de comunidades urbanas y campesinas para construir y reclamar el cumplimiento de sus derechos.
Gestos simbólicos como la jornada de ayuno y oración en Dock Sud (Pcia de Buenos Aires) bajo el lema “por una justicia demasiado largamente esperada”.
Presencia cercana junto a las comunidades sufrientes: acercándose a las víctimas del atentado a la AMIA (1994) como gesto de solidaridad; caminando en Santiago del Estero en las marchas de Silencio (2003); acompañando la lucha por la tierra de los campesinos de Santiago del Estero y Salta (desde a década del ’90 hasta la actualidad); sosteniendo a los campesinos mendocinos en el reclamo de Por el Agua Pura, contra la contaminación de las minas a cielo abierto.
Organización de Encuentros, Seminarios y Actividades formativas relacionadas con Justicia, Paz e Integridad de la Creación.

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