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Movimiento Juvenil Dominicano

Somos un movimiento formado principalmente por jóvenes laicos. Intentamos vivir en misión dentro de la Familia Dominicana. En muchas naciones y en cada continente, el Movimiento Juvenil Dominicano ofrece a jóvenes adultos un camino diferente para encontrar y vivir el Evangelio.

Diversos en nuestro modo de pertenencia, pero unidos en nuestra común valoración de la vida dominicana, intentamos vivir a Jesucristo como centro de nuestras vidas. La oración, el estudio, la comunidad y la predicación definen los pilares de nuestras vidas.
Respondiendo al deseo de hacer llegar el mensaje de Jesús a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, cada uno de nosotros trata de utilizar todos los medios y oportunidades para predicar la Palabra. La hospitalidad, la misericordia, la amistad, la búsqueda de la Verdad a través del estudio y la oración, el diálogo, el servicio a los demás y nuestra vivencia común de los valores evangélicos definen a nuestros grupos y son nuestro modo de predicar. Confiamos en la ayuda del Espíritu y nuestra fe común nos impulsa a crear un mundo de justicia, hecho realidad desde la fe, la esperanza y el amor.

Queremos aportar a la Orden una presencia fresca, vital y vigorosa al tiempo que compartimos su historia , tradición y legado. En el espíritu de Santo Domingo, miramos al futuro llenos de alegría y esperanza mientras intentamos discernir el movimiento del espíritu en nuestra vidas.

¿Qué es?
Es una instancia de unión de todos los jóvenes que optan por el estilo de vida dominicano, perteneciendo a los diferentes grupos que existen bajo este carisma. Un espacio para compartir experiencias y fortalecer con el conocimiento de los demás grupos. Espacio de fraternidad entre todos los grupos de jóvenes dominicos, respetando la particularidad y la estructura de cada comunidad de origen. Una red de comunicación e intercambio de experiencias sobre el estudio, oración, fraternidad y predicación.

Capítulo General de los frailes celebrado en Bolonia en 1998 (nº 161) se refiere al tema de la siguiente manera:

Nos alegramos del desarrollo del Movimiento Juvenil Dominicano como un nuevo signo del Espíritu actuando en nuestros tiempos. Este movimiento favorece a la renovación de la Orden.
El MJDI está compuesto de grupos formados principalmente por jóvenes laicos que se han comprometido a ser discípulos de Jesucristo y asumen en su vida los valores dominicanos básicos de oración, estudio, comunidad y predicación.
Los reconocemos como miembros de la Familia Dominicana y animamos a todas las ramas a que les ofrezcan su apoyo.
Exhortamos a nuestras comunidades a desarrollar y apoyar este movimiento, especialmente a nuestras casas de formación y otras dedicadas al trabajo con los jóvenes.
Animamos a los miembros de MJDI a acercarse a las otras ramas con su participación en los diversos ministerios de la Orden. Exhortamos a los miembros de la Familia Dominicana, y especialmente a los frailes, a darles la bienvenida a los miembros del MJD como colaboradores en sus ministerios.
En vistas a su compromiso hacia la misión común de la Orden, animamos a los miembros de MJD a valorar la formación como un elemento integral de su vocación.

Un signo de los tiempos es la juventud con todas sus inestabilidades y aciertos, con su sensibilidad para captar y vivir los acontecimientos de su momento histórico. "Toda gran espiritualidad está ligada a los grandes movimientos históricos de sus épocas". El Capítulo General de Bolonia considera al MJDI como "un signo del Espíritu actuando en sumiendo este "signo de los tiempos" hasta llegar a incorporarlo y sentirlo como parte de ella (Cf. Caleruega, nº 97.)

En 1998 nos reunimos en Rosario para conocernos y fraternizar con otros jóvenes del cono sur bajo el lema "jóvenes de ojos abiertos y corazones vulnerables"; estuvimos presentes de Chile, Uruguay, Brasil y Argentina, e intentamos que cada uno partiendo desde su realidad, busque una acción común desde el carisma de la orden, respondiendo a los desafíos de hoy. Fue aquí la primera vez que nos encontramos entre los jóvenes dominicos de Argentina, nos propusimos un camino, que se fue fortaleciendo con otro momento muy importante que vivimos en América Latina, el Pentecostés dominicano en Chile.

Desde la propuesta que nos hicieron nuestros hermanos chilenos, "de la dispersión a la unidad y de la unidad a la misión", nos reunimos en Santiago, para fortalecer el mjd en América y apoyar las distintas experiencias y comunidades de jóvenes que se han animado más con el proyecto de Domingo y la misión de la Orden; comprometiéndonos a dar continuidad a este camino con otro encuentro realizado en marzo de 2000, en Rosario, Argentina.

¿Qué queremos?
Intentamos establecer una red de comunicación entre todas las comunidades dominicanas de jóvenes, para compartir nuestros proyectos y desafíos frente a la realidad de hoy.
Desafíos del MJD del Cono Sur
Deseamos "darle color latinoamericano al MJD". Mantener nuestra identidad, tomando conciencia de que formamos una comunidad sin fronteras, y hemos de procurar nuevas formas de predicar, de "dar razón de nuestra esperanza". Las dimensiones de nuestro continente son extensas, y las realidades diversas; debemos superar los problemas de comunicación creando redes para el intercambio y enriquecimiento mutuo. Se considera importante continuar conociendo las comunidades locales, para fortalecer los vínculos.


Junio 2005 - Encuentro Nacional de Referentes del MJD
Santiago del Estero, Argentina
Crónica del Encuentro
El viernes 17 de junio pasado, se inició en horas de la tarde, el encuentro de referentes del MJD en Argentina. El mismo se realizó en la ciudad de Santiago del Estero, en la casa de encuentros "Belén", y contó con la presencia de jóvenes de distintos grupos y movimientos dominicos, acompañados algunos de sus asesores/as.

Los anfitriones, jóvenes del grupo misionero Santo Domingo, estuvieron a cargo de la recepción, inscripción y merienda. Luego de la animación, se hizo un breve acto de apertura a cargo de jóvenes del Movimiento Padre Reginaldo, quienes basándose en un texto de "El Principito", hicieron hincapié en el objetivo del encuentro: crear lazos entre los distintos miembros de la familia dominicana, y ser responsables de los mismos.

El lema fue: "Alimentados por la Eucaristía, caminemos junto a Domingo", y el tema de reflexión que expuso seguidamente el padre provincial, fray Javier María Pose op, fue "La Eucaristía como escuela de amor al prójimo". Los jóvenes realizaron trabajos grupales logrando así, el primer paso en este crear lazos dominicanos.

Para finalizar la jornada del primer día, fray Javier, presidió la Eucaristía en el Convento de Santo Domingo, cuyo templo cuenta con poco más de cien años de antigüedad. Luego se compartió la cena y un momento de oración preparada por el Movimiento Anunciatista.

El día sábado, se inició con la celebración de la Santa Misa, en la Capilla de la casa donde se alojaban los jóvenes. Ésta fue la preparación para una misión que estaba prevista que se realizara, consistió en visitar los comedores a cargo de las hermanas de Santa Catalina de Siena: "Por la sonrisa de un niño"; "Madre Gerine"; "Sagrado Corazón"; "Niño Jesús" y "Buen Pastor". Allí los jóvenes dominicos ayudaron a cocinar en los grupos que rondaban entre los 50 y 200 niños cada uno, también jugaron con ellos, cantaron, estuvieron al servicio de los más pequeños.

Al regresar a la Casa de Encuentro, compartieron las experiencias que cada uno había tenido, y luego, se hizo la presentación formal de cada grupo que participaba del encuentro. Mediante el programa power point, se mostraron los grupos de: las Hermanas del Santo Rosario, (Mendocinas); el grupo misionero Santo Domingo de las Hnas. Dominicas de Sta. Catalina de Siena (locales); Movimiento Juvenil Dominicano de las Hnas. Dominicas del Ssmo. Nombre de Jesús (Tucumanas); el Movimiento Juvenil Padre Reginaldo de las Hnas. Dominicas de San José (Cordobesas); el Grupo Misionero Santo Domingo de Guzmán de Tandil; el Movimiento Anunciatista, de las Hnas. Dominicas de la Anunciata; y los Jóvenes Universitarios de los Frailes, de Tucumán y Buenos Aires. Además, estuvieron presentes dos jóvenes representando el MJD de México, quienes compartieron su riquísima experiencia misionera. Esto les ayudó a conocerse más y a descubrir lo que tenían en común: el espíritu de Santo Domingo, eso les hizo crear nuevos lazos.

Tras la pausa de la merienda, se reanudaron los trabajos en torno a la organización y necesidad del MJD. Aquí se trabajó intensamente para acordar criterios, rescatando que la pertenencia al Movimiento estaba implícita por el sólo hecho de ser miembro de un grupo dominico.

Antes de la cena, el grupo de jóvenes de Tandil, guió la oración de la tarde. Posteriormente, se participó de una hermosa peña santiagueña, con chacareras, zapateos, danzas y mucha alegría.

El domingo, último día del Encuentro, seguía colmado de sorpresas. Luego de la oración y del desayuno, los chicos, organizados en comunidades, elaboraron pancartas expresando en ellas la riqueza que cada grupo quería compartir. Con éstas, iniciaron una procesión, que por razones climáticas, se realizó en las galerías de la casa. La procesión típicamente santiagueña que incluía un relato de la historia del Señor de los Milagros de Mailín; la devoción a San Esteban, con baile y todo; la Cruz de Matará, testimonio de evangelización de nuestra tierra. También, en otra parte de la procesión, se representó el nacimiento de Jesús con sus padrinos y los típicos regalitos pendientes de piolines sobre las cabezas de los jóvenes y los infaltables cohetes, propios para manifestar la alegría del momento que se recordaba.

Inmediatamente, al finalizar la procesión, fray Javier, una vez más presidió la Misa, invitando a los jóvenes a vivir todo lo que habían compartido en la Eucaristía, en el encuentro, en la comunión.

Luego del almuerzo, los jóvenes partieron dando gracias al Señor por el Encuentro y por la atención fraterna recibida de parte de los jóvenes santiagueños, y las hermanas de Santa Catalina, quienes habían estado al tanto de cada detalle del mismo.

Experiencias
Al llegar a la querida ciudad de Santiago del Estero, las expectativas de todos los participantes invitados al Encuentro Nacional de referentes del MJD eran coincidentes: Hallar un espacio de oración, de reflexión, de trabajo…pero sobre todo conocer a otros jóvenes del país que pensaran mas o menos como uno, con las mismas esperanzas y utopías, y compartir lo que cada uno traía desde su pago. Lo cual no era poco.

Los anfitriones nos hicieron una bienvenida especial para romper el hielo (acorde a lo que siempre se espera de los santiagueños, con toda su humildad y festividad), y sin siquiera conocernos, ya estábamos bailando, cantando, aplaudiendo; contentos, con ganas de saber que es lo que íbamos a vivir ese fin de semana.

Nos presentamos en una ronda. Había chicos y hermanas de grupos de muchas puntos del país: De Tandil, de Buenos Aires, de Corrientes, de Córdoba, de Tucumán, de Mendoza, y por supuesto, de Santiago del Estero. Algunos mas jóvenes que otros, pero, en el primer momento, en la animación, no hubo diferencias en ese aspecto.

Se presento ante nosotros Fray Javier Posse, quien tuvo a su cargo la reflexión del viernes, en cuyo eje se basaría el Encuentro: "Alimentados por la Eucaristía, caminamos junto a Domingo". La invitación era, entonces, a vivir una vida eucaristica, coherente con ella. Ese día la concluimos con el oficio de la Santa Misa, en el hermoso templo de Santo Domingo. Compartimos la cena, nos empezamos a conocer más, a intercambiar vivencias, momentos que uno llevaba como misionero y como discípulo de Domingo. El clima comunitario era excelente, no habia lugar para malas caras.

El día sábado fue extenuante, por la carga emocional y espiritual que llevo consigo. La eucaristía se hizo presente a primeras horas de la mañana, pudimos hacernos presente en el banquete del Señor como hermanos.

Uno de los grandes momentos que me toco vivir fue la Misión efectuada en diversos comedores de la capital santiagueña. Caminando por los barrios, iba observando, junto a los demás chicos asignados, con los ojos abiertos y el corazón aún mas, la pobreza imperante. La misma que inunda mi provincia, la tuya, todo nuestro pais. Mientras algunos cocinaban, otros que -somos menos hábiles en ese ámbito-, nos dedicamos a jugar con los chiquitos del lugar. Corrimos, transpiramos, nos divertimos, nos hicimos niños nuevamente con ellos. Fue un gran momento. Llegó la hora de la comida, y ahí tomamos conciencia de la cantidad de niños que concurrían diariamente al comedor, se contaban por decenas, realmente eran muchos. Nos dedicamos a servirlos atentos y con dedicación. Se lo tenían merecido, juntos habiamos pasado una mañana en comunión.

A la tarde llegaron los platos fuertes del Encuentro: La presentación de comunidades y algunos puntos sobre la organización del MJDA. Pudimos conocer aun más profundamente los objetivos de cada grupo, movimiento o comunidad, como se les llame, inspirados bajo el carisma dominicano. Percibimos similitudes y claras diferencias, pero estaba claro que los fines últimos eran los mismos. Nos sacamos varias dudas con respecto a los miembros que los formaban, con el trabajo realizado y su frecuencia. De las semejanzas sacamos fuerzas y de las diferencias, riquezas. Ése era uno de los objetivos del Encuentro, justamente.

Y con respecto a la existencia de un Movimiento a nivel nacional, consideramos que era una instancia mas que necesaria. Sentamos algunas bases sustanciales y algo más, en síntesis, se fundamentaría con las palabras de Ana Elena del MJD México: "La estrella de Belén que nos guía a todos hacia el mismo rumbo".

Y a la noche, algo especial. Una peña folclórica, como no podia ser de otra manera, a pura chacarera (aunque se coló uno que otro chamamé). A esta altura, ya parecía que hacia mucho tiempo nos conocíamos. Y pensar que al otro dia había que retomar la vuelta…

Dia domingo. Participamos de una hermosa oración a la mañana, que nos llenó de fuerza para el ultimo día. Lo mas regocijante que recuerdo, fue la procesión que nos mostraba la religiosidad popular de Santiago, sus rezos, sus cantos, las costumbres. Desfilaron ante nosotros las devociones a San Esteban, al Señor de Mailín, los Nacimientos. Fue una experiencia religiosa-cultural que no esperaba. Fue muy gratificante ir estacion por estacion recogiendo pedacitos de fervor local.

Y así fue consumiéndose el ultimo tiempo del Encuentro, culminando con la celebración de la Santa Misa. Y alimentándonos con el Pan, que nos había acompañado incondicionalmente todo el fin de semana.

Fue una despedida dulce, el sabor de lo grato. Una despedida que se extenderá hasta el próximo Encuentro de Referentes, si Dios quiere, en Tandil, en el 2006. Allí nos veremos.

Personalmente, la instancia fue vivida con gran intensidad de mi parte, me llevo los mejores recuerdos, y sobre todo, las personas que conocí, jóvenes que luchan al igual que yo, muchas veces contra la corriente, bajo la bandera de Santo Domingo. Muchas gracias por los momentos juntos!!

Quisiera aprovechar este espacio para agradecer y felicitar a los chicos de Santiago por su gran acogida para con los de "afuera", realmente nos recibieron estupendamente. La atención no mereció reparos. La comida, la buena disposición, la organización en general, increíble…un aplauso para ellos y un Muchas gracias enorme.

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