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 Carta del Maestro de la Orden a SS. Juan Pablo II

Santidad, el Rosario es para la Orden de Santo Domingo una plegaria que late al ritmo de nuestro carisma definido en cierta manera como "contemplar y dar a los demás el fruto de la contemplación" [cf. Summa Theologiæ, II-II, q. 188, a. 6, c.].

La Orden de Predicadores ha querido propagar de modo especial el Santo Rosario a través de los siglos. La piedad popular, en efecto, reconoce en Santo Domingo el "fundador" del Rosario y el arte cristiano así lo representa desde hace siglos recibiendo el Rosario de manos de Santa María Virgen.

La Familia Dominicana especialmente reconoce en el Beato Alan de la Roche (1428-1479) un gran predicador de la devoción del Rosario y fundador de las Confraternidades del Rosario, llamado entonces "Salterio de la B. Virgen María".

San Pío V, el Papa dominico del Rosario, en cierta manera ha "codificado" su estructura con la Bula "Consueverunt Romani Pontifices" de 1569. Él también encomendó al Maestro de la Orden la facultad de erigir las Confraternidades del Rosario que aún hoy viven su vocación propagando eficazmente el rezo y predicación de este modo de contemplar el rostro de Cristo con María.

El Rosario ha sido para nuestros frailes misioneros un excelente medio de predicación catequística. Por medio del Rosario la fe se ha conservado en muchas comunidades a lo largo del tiempo aún donde los misioneros faltaron por diversas circunstancias.

León XIII en 1883 agregó en las Letanías Lauretanas la invocación "Regina sacratissimi Rosarii" a instancias de fray José Larroca OP, entonces Maestro de la Orden.

Finalmente ¡Cuántas Congregaciones de Hermanas Dominicas tienen como titular a Nuestra Señora del Rosario!
La práctica y predicación del Rosario, afirman las Constituciones de los frailes, se la debe considerar "ut nota Ordinis peculiaris" (LCO 129)

¡Gracias también por invitarnos a meditar los "Misterios de Luz"! Ya el célebre fray Jospeh Marie Lagrange OP, pensaba que sería oportuno incorporar en la Corona del Rosario algunos misterios de la vida pública de Jesús.

Los hijos e hijas de Santo Domingo recibimos con gratitud la Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae" para ser sus promotores "sedulo, diligenter, studiose" como exhortaba Pío XII en una carta al Maestro de la Orden Michael Browne (11.07.1957).

Que este Año del Rosario nos ayude a todos a alabar, bendecir y predicar a través de esta devoción la misericordia infinita del Padre que ha mirado nuestra miseria. Esta gracia provoca en nuestros corazones una gran alegría. Una alegría que, como Jesús mismo prometió en la Última Cena, nadie podrá quitarnos.

Pido al Espíritu Santo lo ilumine en su ministerio para que cada día pueda discernir cuál es la voluntad el Padre, aquello que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto. Con gratitud filial en Santo Domingo

Fr. Carlos A. Azpiroz Costa OP, Maestro de la Orden

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