| Buenos Aires, 2
de julio de 2007 |
A los Consejos Directivos
y a todos los miembros de las Cofradías del Rosario
Queridos hermanos y hermanas:
Después de un largo proceso de elaboración y revisión
finalmente ha sido aprobado el nuevo Estatuto de las Cofradías
del Rosario que ahora les envío a fin de que sea estudiado
y aplicado. Desde hace tiempo necesitábamos estas normas generales
que brindaran un marco legal para la organización de las Cofradías
y favorecieran una articulación a nivel nacional. Confío
en que este Estatuto, aprobado por el Consejo de Provincia el mes
pasado, responda a estos requerimientos y contribuya al desarrollo
y vitalidad de las Cofradías y a la promoción del Rosario,
como escuela de oración y medio eficaz de predicación
del Evangelio.
Ciertamente este Estatuto, como toda normativa, no pretende expresar
sino un aspecto de una institución, que, ante todo, se fundamenta
en un espíritu y una intención común. Por eso,
la aplicación de este Estatuto supone una conciencia clara
acerca de la finalidad y los medios específicos que constituyen
la razón de ser de la Cofradía por parte de todos sus
miembros. Invito a todos los cofrades, con motivo de la promulgación
de este Estatuto, a una profundización y valoración
de su misión en la Iglesia y en la Familia Dominicana que los
impulsen a renovar el fervor por propagar el Rosario, al servicio
de la Evangelización de nuestra Patria.
Para responder fielmente a esta vocación es necesario prever
una formación adecuada y permanente de todos los integrantes
de la Cofradía, según su condición y teniendo
en cuenta sus posibilidades reales. Justamente una de las novedades
del Estatuto es la inclusión de un responsable de formación,
tanto a nivel local como nacional. Espero que un trabajo organizado
y articulado entre ellos pueda brindar un servicio importante no sólo
a los cofrades, sino también a otros agentes de pastoral. La
realización del Congreso del Rosario en 2003 como también
los numerosos talleres organizados en diferentes lugares del país
son un buen ejemplo de la necesidad y la valoración de iniciativas
que ofrezcan una verdadera iniciación al Rosario en todas sus
dimensiones. Para esta finalidad, la exhortación Rosarium Virginis
Mariae del Papa Juan Pablo II seguirá siendo una referencia
fundamental.
Cada Cofradía tiene su propia historia y tradición,
en algunos casos centenarias, y también realidades particulares
que requieren disposiciones específicas para su organización
y administración. Esta es la finalidad de los directorios particulares,
que deberán ser revisados y renovados de acuerdo con lo establecido
en este Estatuto y teniendo en cuenta la realidad de cada Cofradía.
Una atención particular será necesaria en los casos
que se haya obtenido personería jurídica civil. Solicito
a los Directores y Presidentes de esas Cofradías que me envíen
en los próximos 90 días sus propios estatutos y directorios
con las propuestas de revisión que consideren necesarias a
fin de que puedan ser aprobados antes de fin de año. Al Promotor
del Rosario y ahora Director Nacional de las Cofradías encomiendo
la organización del Consejo Nacional, a quien corresponderá
luego dar orientaciones y propuestas para impulsar una mejor organización
de la pastoral del Rosario en el ámbito de nuestra Provincia
Dominicana y al servicio de las diferentes iglesias locales. También
les hará llegar, junto con este Estatuto, el ritual para la
admisión de nuevos cofrades y otros documentos que serán
de ayuda para la planificación de actividades y la formación
permanente.
A todos los miembros de las Cofradías del Rosario hago llegar
mi saludo cordial, junto con mi deseo de que, meditando cada día
los misterios de la vida, muerte y resurrección del Señor,
como repetimos en la oración, imitemos las virtudes que contienen
y logremos los premios que prometen. Que Nuestra Señora del
Rosario nos guarde a todos bajo su protección. Fraternalmente,
en Cristo, nuestro Señor,
Reg. nº 058/07
Fray Javier María
Pose, OP,
Prior Provincial |
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