Hosanna degli Andreasi nació
el año 1449 en Mantua (Italia) de padres allegados a la familia
Gonzaga, que gobernaba el ducado de Mantua en el siglo XV.
Desde su primera juventud, habiendo rehusado al matrimonio, vistió
el hábito de las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo,
cultivando en grado sumo las virtudes cristianas, en especial la humildad.
Rigió el ducado de Mantua en 1478 en ausencia del duque Federico
de Gonzaga.
Pudo valerse de la prudente dirección espiritual del celebérrimo
teólogo Francisco de Silvestri (llamado el Ferrarense) que
fue después Maestro de la Orden y escribió la biografía
de ella.
Alegre y caritativa unió con admirable sabiduría la
contemplación de los misterios divinos con las ocupaciones
del gobierno y la práctica de las buenas obras, como lo atestiguan
sus numerosas cartas.
Llena de gracias místicas extraordinarias murió el 18
de junio de 1505 y su cuerpo se venera en la catedral de Mantua.
A los diez años de su muerte León X permitió
su culto en la diócesis de Mantua en 1515, e Inocencio XII
lo confirmó universalmente el 27 de noviembre de 1694.
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