Nicolás
Boccasini nació en Treviso (Italia) el año 1240. Su
madre era una humilde lavandera.
Entró en la Orden a los quince años. Sencillo, benigno
y manso odiaba las querellas y amaba la paz. Se ganó
el aprecio de sus conciudadanos y de sus hermanos y descolló
también por su fidelidad y fortaleza.
Rigió dos veces la provincia de Lombardía y luego dos
años la Orden (1296-1298) como gran amante e impulsor
de la comunidad.
Creado cardenal por el papa Bonifacio VIII (1298), lo nombró
legado en Hungría, Polonia y Austria. Desde el 1300 fue obispo
de Ostia y Velletri. Estaba junto al pontífice cuando Sciarra
Colonna y Guillermo de Nogaret, emisarios del rey Felipe IV el Hermoso,
lo injuriaron gravemente. Poco después murió Bonifacio
VIII y Nicolás le sucedió en el pontificado, tomando
el nombre de Benedicto XI.
Durante el tiempo de su pontificado (22 de octubre de 1303 - 7 de
julio de 1304) se dio a la tarea de restaurar la paz en Inglaterra
y Alemania y procuró la reconciliación de Francia con
la Sede Apostólica.
Ayudó con paterna benignidad a los frailes mendicantes.
Murió santamente en Perusa el día 7 de julio de 1304
y en la iglesia de Santo Domingo, Nicolás de Pisa le erigió
un espléndido sepulcro.
Clemente XII confirmó el culto que se le tributaba desde tiempo
inmemorial el 24 de abril de 1736.
 |