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Historia del Convento San Pedro Telmo, Buenos Aires
Fr. Rubén González OP

Como los franciscanos, los dominicos no estuvieron lejos de venir con don Pedro de Mendoza, primer Adelantado del Río de la Plata y fundador de la primitiva Buenos Aires (1536).

La capitulación de Carlos V con Mendoza se firmó el 21 de mayo de 1534 y un año después la expedición aún no había partido. Por entonces llegaron a la Corte rumores de que el Adelantado no llevaba capellanes, lo que provocó una carta de la Reina del 9 de junio de 1535 a los oficiales reales de la Casa de Contratación, de Sevilla, ordenándoles efectuar las averiguaciones correspondientes, y, en caso de constatarse su veracidad, solucionar cuanto antes este problema, para lo cual enviaba una Real Cédula al Guardián de San Francisco y otra al Prior de San Pablo, de Sevilla, pidiendo a cada uno dos religiosos para esta expedición. No se escribía a los Provinciales por la urgencia del caso, ya que se presumía muy cercana la fecha en que la flota se haría a la vela. Los rumores resultaron infundados y don Pedro partía el 24 de agosto de 1535 llevando casi una veintena de eclesiásticos, con lo cual quedaron sin efecto las mencionadas reales cédulas [i].

A pesar de que en la segunda y definitiva fundación de la ciudad (1580) don Juan de Garay asignó un solar para el convento de dominicos, éste no vio concretada su existencia hasta veintiún años más tarde. No podemos establecer la fecha exacta de su fundación. El primer documento que se conoce es del 19 de febrero de 1602 en el que fray Pedro Cabezas, venido de Chile como Vicario Provincial del Tucumán y Paraguay [ii], hace una presentación ante el Cabildo, la que Supone fundado el convento [iii], probablemente el año anterior, lo cual confirma una certificación de Hernandarias del 3 de junio de 1609 que lo da por existente desde ocho años antes [iv]. En otro documento, del 24 de mayo de 1602, Cabezas expresa su calidad de "fundador del Convento de Nues¬ra Señora del Rosario de la ciudad de la Trinidad y puerto de Buenos Aires" [v].

El mismo padre Cabezas en carta al presidente del Consejo de Indias escrita en Buenos Aires el 6 de abril de 1604 expresa que fundó este con¬vento "por encargo del capítulo y definidores de la provincia de Chile ... para que los religiosos [de la Orden] tuviesen donde se recoger cuando a este puerto llegasen" [vi]. Naturalmente, dadas las características de la todavía incipiente población, estaba muy lejos de avizorar el futuro de Buenos Aires, como también del convento que había fundado, que poco más de un siglo después sería cabeza de una nueva Provincia de la Orden. Del tenor de dicha carta podemos colegir que el Capítulo provincial de enero de 1601 fue el que dispuso realizar fundaciones en el Tucumán y Río de la Plata.

El solar adjudicado por Garay a los dominicos, situado al norte de la plaza mayor, entre las actuales calles Sarmiento, Perón, 25 de Mayo y Reconquista fue cambiado con los mercedarios, que se establecían en la ciudad por esa misma época. Como éstos no tenían terreno señalado en el plano del fundador, resulta no poco dificultoso establecer con precisión el lugar en donde fundaron los dominicos, pudiéndose únicamente saber que estaba situado al sur de la plaza.

Rómulo D. Carbia estimaba que fue la manzana delimitada por las calles Chile, Avenida Independencia, Perú y Chacabuco. En cambio, Andrés Millé que ha estudiado minuciosamente este punto, con mucha verosimilitud señala una más próxima a la plaza, o sea, la que se encuentra entre Bolívar, México, Perú y Chile [vii].

Ahora bien, el 26 de octubre de 1608 el vicario del convento fray Juan Veloso y fray Juan de Castellanos firman una escritura de canje con el capitán Juan Pérez de Arce por la cual le ceden un solar que se encuentra al lado del convento e iglesia anteriores y éste, a su vez, les entrega los que en el plano de Garay figuran como adjudicados a Domingo de Irala y Alonso Gómez, en la llamada calle Real (actual Defensa) que llevaba al puerto del Riachuelo y era la principal de la ciu¬dad. Allí es, precisamente, el lugar en el cual se establecieron los dominicos y permanecen hasta hoy, adquiriendo luego el resto de la manzana, hasta la calle Balcarce. El convento e iglesia anteriores fueron vendidos al portugués Antonio del Pino el 16 de marzo de 1609.

A pesar de que la escritura de permuta con Pérez de Arce está firmada e126 de octubre de 1608, consta por otra del 19 de abril de 1606 que para entonces el convento ya se encontraba en su emplazamiento actual. Por éste y otros documentos se puede inferir que el trueque se realizó mucho antes de aquella fecha, pero la escritura no se firmó entonces por falta de poder por parte del convento, que el Provincial Pedro de Salvatierra otorga al padre Veloso en Buenos Aires el 9 de setiembre de 1608 [viii].

En el poder del Provincial Salvatierra el convento ya se llama de San Telrno, nombre oficial que prevalece hasta hoy. Esto nos lleva a pensar en una segunda fundación, efectuada probablemente en 1604, por el padre Francisco de Riveras que en 1605 también se declara Vicario Provincial y fundador del convento de Buenos Aires [ix]. Entonces debió cambiar de patrono, declarándolo a San Telmo, titular de otros conventos de la Orden situados en puertos [x].

Los religiosos que encontramos en estos primeros años son los padres Pedro Cabezas, Francisco de Riveras, Juan Tostado, Juan Veloso, Juan de Castellanos y Bernardino de Lárraga y Azurduy.

Algunos de los dominicos españoles procedentes de Chile, como Cabezas, Riveras y Lárraga se sumaron a otros peninsulares, eclesiásticos y civiles, que no estaban de acuerdo con el gobernador Hernandarias de Saavedra entre otras cosas por su gran rigidez en la aplicación de las leyes de monopolio comercial entonces vigente. Algo y bastante de esto había, pero también parece haber sido un motivo más de aquella actitud la condición de "hijo de la tierra" de Hernandarias [xi].

En los años siguientes a su traslado, aunque dentro de la mayor pobreza, patrimonio de toda la ciudad, la fundación progresa paulatinamente de modo que el Capítulo General de la Orden celebrado en Lisboa en junio de 1618 la declara convento formal [xii]. El mismo Capítulo designa primer Prior al padre Juan Báez, que aparece como tal en 1620. Simultáneamente, otorga jerarquía conventual a la fundación de Santiago del Estero para la cual nombra Prior al padre Lorenzo Durán [xiii].

En los años anteriores parece que su corto número y otras dificultades no les permitían atender doctrinas de indios. En carta a Felipe Hl del 8 de julio de 1617, Hernandarias se queja de que los Provinciales de Chile no visitan los conventos del Río de la Plata, cuyos religiosos "carecen de todo" y por lo tanto "no se Ocupan de doctrinas" [xiv].

Sin embargo, en un informe de don Diego de Góngora, primer gobernador de Buenos Aires, del 8 de febrero de 1619 se dice que el Prior de Santo Domingo "tiene particular cuidado en instruir en nuestra santa fe a los indios que sirven en la tierra" [xv] y el Cabildo de Buenos Aires, en fecha 31 de julio de 1620 alaba el celo de los dominicos en la atención de la ciudad y de las doctrinas [xvi]. Probablemente, el convento, reconocido oficialmente ya en 1618, y contando con más personal, pudo desde entonces contribuir más activamente al apostolado misional en la ciudad y sus aledaños.

Según Saldaña Retamar "por esos años debió establecerse el noviciado, pues existe la licencia dada al novicio. Domingo Santisteban para otorgar su testamento antes de profesar [xvii]. Es probable que los jóvenes que ingresaban estudiaran gramática e hicieran el noviciado en el convento porteño y luego pasaran a estudiar filosofía y teología en Córdoba o en Santiago de Chile. De ellos podemos rescatar algunos nombres como fray Antonio Bernardo Gijón, hijo del licenciado Francisco Bernardo Gijón, primer médico de Buenos Aires, y de Inés Álvarez [xviii]; fray Jacinto de Bracamonte, hijo del general Juan de Bracamonte y de doña Leonor de Cervantes, que fue Provincial en dos oportunidades (1658-1662 y 1675-1677); fray Juan Barbosa hijo de Dominga Barbosa y Menda Álvarez; los padres Francisco Muñoz Escobar, Gregario Valdez y otros. Por aquellos años y subsiguientes encontramos de conventuales, además de los ya mencionados, a los padres Alonso de Barrientos, Pedro Becerra, Francisco de Peñaloza y Gaspar de Quevedo. Entre los priores podemos anotar a Martín Montes de Oca (1640) y a Jacinto de Bracamonte (1650). Predicadores de renombre fueron Alonso Martínez, Enrique de Mendoza, Jacinto de Bracamonte y otros.

En 1634 estaba terminada su iglesia, quizá la primera hecha con materiales permanentes, construida por el alarife Manuel Ferreira, estando la parte de carpintería a cargo de Antonio de la Rocha Bautista [xix]. Al convento de Buenos Aires le fueron confiadas las capellanías oficiales del presidio o guarnición militar y del hospital de la ciudad.

En 1642 la comunidad estaba integrada por los padres Bernardino de Estrada, Prior, Diego del Rosario, Esteban Martínez, Jerónimo de Rivera y Gregario Valdez [xx].

[i] Cf. R. GONZÁLEZ OP, Los eclesiásticos de la expedición de don Pedro de Mendoza al Río de la Plata, en Estudios. Revista de la Academia Literaria del Plata (Buenos Aires) 454 (oct-dic. 1952) 270-271.
[ii] Fray Pedro Cabezas llegó a Chile en 1594; procedía de Madrid, probablemente del convento de Ntra. Señora de Atocha.
[iii] R. SALDAÑA RETAMAR GP, Los dominicos en Buenos Aires (1600-1823). Resumen histórico, en Ensayos y Rumbos (Buenos Aires) XXII, 5 (may., 1923) 119.
[iv] CE. J. T. MEDINA, Colección de documentos inéditos para la historia de Chile desde el viaje de Magallanes hasta la batalla de Maipo. 1518-1818, Santiago de Chile 1901,475.
[v] R. SALDAÑA RETAMAR, Ibid.
[vi] C. BRUNO, Historia de la Iglesia en la Argentina, I1, Buenos Aires, 1967, 40.
[vii] ANDRÉS MILLÉ, Itinerario de la Orden dominicana en la conquista del Perú, Chile y el Tucumán y su convento del antiguo Buenos Aires, Buenos Aires, 1964,231-232.
[viii] Cf. Id., o.c., 235-237, 239-247 Y 394-402. Millé es quien más detenidamente ha estudiado los primeros años del convento porteño de Santo Domingo. Sin embargo, no reconoce a fray Pedro Cabezas como fundador del primer convento.
[ix] SALDAÑA RETAMAR, Ibid. 120.
[x] Se trata del beato Pedro González, dominico (t 1246), más conocido como San Telmo, patrono de los marineros españoles. Es también o ha sido patrono de los conventos de San Sebastián (España) Arcachon (Francia) Valparaíso (Chile) y Cavite (Filipinas) todos situados en puertos.
[xi] Puede verse C. BRUNO, Historia, II, 45-55. Bruno no menciona a Riveros, a quien trae SALDAÑA RETAMAR, ibid, 121-122.
[xii] Acta capitulorum generaliun Ordinis Praedicatorum, VI, 1601-1628, Romae 1902, 314. En 1615 era de nuevo vicario el padre Veloso y la comunidad constaba de seis religiosos, número superado sólo por los franciscanos, que eran diez. Los mercedarios eran cuatro y los jesuitas también cuatro (BRUNO, ibid, 119).
[xiii] Ibid. Por error; en las Actas capitulares Durán figura como Prior de Buenos Aires y Báez como titular de Santiago del Estero.
[xiv] C. BRUNO, Historia, II, 176.
[xv] C. BRUNO, ibid, 119.
[xvi] RÓMULO D. CARBIA, Historia, r. 99, nota 3.
[xvii] Ibid., 6,154-155.
[xviii] Cf. R.A. MOLINA, Los primeros médicos de la ciudad de la Santísima Trinidad, Buenos Aires, 1948, 56-72.
[xix] CE. MILLÉ, Itinerario, 260.
[xx] R. RAMÍREZ, Relación de los capítulos provinciales de la provincia de San Lorenzo mártir de Chile, de la Orden de Predicadores, Santiago, Chile, I, 1982, 37 (ms). Sin embargo, en los días 27 y 30 de junio de 1643 firman en Buenos Aires un dictamen los dominicos Nicolás Martínez, Juan de los Ríos, Tomás de Acosta y Alonso de Ibanola, CE. VD. SIERRA, Historia de la Argentina, II, Buenos Aires, 1957,297.

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