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Historia de la Casa Santa Inés de Montepulciano, Santiago del Estero
Fr. Rubén González OP

Es el primer convento establecido en territorio argentino y, quizá el de mayores vicisitudes en su ya larga historia. Hemos visto su primera fundación en El Barco en 1550, la posterior en 1588, en Santiago del Estero y su desaparición y probable traslado a Córdoba, después de 1590. Vimos también la condición impuesta enjulio de 1604 por el Obispo del Tucumán Fernando de Trejo y Sanabria al autorizar la fundación de un convento dominicano en Córdoba. Aquella condición era de "restaurar" el convento de Santiago del Estero, es decir fundar de nuevo en esta ciudad.

La escasez de personal impidió durante casi diez años ejecutar la nueva fundación. En una carta del mismo obispo al rey Felipe III, del 4 de noviembre de 1610 le informa:

"En esta gobernación hay cuatro religiones: Santo Domingo, San Francisco, la Merced y la Compañía. De la primera hay un convento, en la ciudad de Córdoba; tiene tres o cuatro religiosos; esperamos se funde otro en Santiago del Estero... " [i].

Al parecer, se intentó fundar en 1609, pues existe una escritura de censo de ese año otorgada por Luis de Medina y su esposa Isabel Bautista a favor del convento de Santo Domingo "de esta ciudad de Santiago del Estero" en la que figura como Prior el padre Juan Cordero [ii], que vino en el grupo de religiosos traído por fray Diego Morán en 1608.

Sin embargo, la fundación no se concretó definitivamente hasta que en mayo de 1614 llegó el padre Hernando Mejía con la orden del Provincial fray Alonso de Alvarado de proceder a su ejecución. Por lo tanto el Obispo, fallecido el 24 de diciembre de ese año, tuvo la satisfacción de ver cumplida la condición por él impuesta y, precisamente, por un santiagueño.

Ya dijimos, que fray Remando Mejía había llegado a Córdoba en abril de 1614, con la última expedición de dominicos españoles destinados a la provincia de Chile, Tucumán y Río de la Plata. En mayo pasó a Santiago del Estero para establecer definitivamente el convento cuya fundación estaba pendiente desde 1604. Debió ser a fines de mayo o en junio cuando la llevó a cabo, para lo cual contó con la ayuda de su madre doña Isabel de Salazar, viuda de Hernán Mejía Miraval y de Alonso de Vera y Aragón y sus parientes residentes en dicha ciudad. Tampoco faltó el aporte del cabildo eclesiástico y de otras personas.

La mejor noticia que tenemos al respecto es la que nos proporciona el Cabildo eclesiástico de Santiago del Estero en su carta al rey de España del 25 de mayo de 1615:

" ... habrá tiempo de un año que el dicho padre Remando Mejía llegó a esta ciudad de Santiago del Estero, donde tenemos nuestra iglesia catedral y trajo consigo ocho religiosos y con ellos fundó un convento de su sagrada religión, negocio importantísimo para el consuelo de las almas porque en fin nos ayudan a acudir a nuestras obligaciones en el ejercicio de los santos sacramentos y predicación. Ayudó mucho a esta santa obra el ser dicho padre hijo de esta ciudad, donde nació y se crió, que atendiendo a esto y a la necesidad que teníamos de su Orden, todos, con mucha voluntad, le ayudamos, aunque nuestras fuerzas son muy cortas. El, de su parte, favoreciéndose de su nombre, sin que Vuestra Majestad le haya dado ayuda de costa, hizo su fundación y al presente le tiene sustentados seis religiosos continuos... " [iii].

Por otra parte, Hernandarias informa al Rey en carta del 4 de agosto de 1615 que Mejía "deja fundado un convento en Santiago del Estero... con el favor de su madre y deudos" [iv]. Este convento fue el único que fray Remando Mejía Miraval logró fundar.

Como dijimos al tratar del convento bonaerense de San Telmo, el Capítulo general de Lisboa de 1618 otorgó jerarquía conventual a esta casa y a la de Santa Inés de Santiago del Estero. Cabe ahora acotar que, probablemente, la primera patrona de esta última era Santa Inés virgen y mártir, ya que la actual, Santa Inés de Montepulciano, no fue canonizada hasta 1726.

En 1623 encontramos a fray Miguel Delgado, Prior, Juan Cordero y Bartolomé Muñoz [v]. La gran creciente del Río Dulce del 17 de febrero de 1628 lo averió considerablemente. Parece que mucho más fueron dañados el convento y templo de la Merced, las casas reales y otras casas principales [vi].

En 1642 la comunidad estaba compuesta por los padres Juan de Lara, Prior, Martín de Rueda, Andrés de la Orden y Francisco Palavecino y los hermanos legos Ildefonso Caballero y Juan de Santo Domingo 125 [vii].

[i] A. LARROUY, Documentos del Archivo de Indias para la historia del Tucumán 1, 1591-1700, Buenos Aires, 1923, 27-28; R. LEVILLIER, Papeles eclesiásticos del Tucutnán en el siglo XVII, 1, Madrid, 1926, 91.
[ii] Cf. Revista del Archivo de Santiago del Estero, IV, 7 (en-mar; 1926) 34-35.
[iii] R. LEVILLIER, Ibid. 110.
[iv] AGI, Charcas, 27.
[v] J. CARRASCO, Ensayo, 1, 123.
[vi] CE. E. DE J. PALACIO, OdeM, A las orillas del río Dulce, Santiago del Estero 1953, 71-77.
[vii] R. RAMÍREZ, Relación, I, 36.

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