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Hermandad Seglar de Santo Domingo - Buenos Aires

Síntesis Histórica de la Hermandad Seglar de Santo Domingo (1726-2002)

La presencia de religiosos dominicos en Buenos Aires comenzó en 1601, casi 20 años después de la segunda fundación de la ciudad por Juan de Garay, pues nada quedaba ya de la que efectuara Pedro de Mendoza. Llegaron de España y de otros lugares del continente algunos frailes que se instalaron en precarias construcciones, lo que no impidió el cumplimiento de abnegadas tareas apostólicas al servicio de la fe.

La ciudad tuvo su primer asiento en los contornos de lo que es ahora la Plaza de Mayo, extendiéndose hacia el sur - barrio de San Telmo - y esa fue la zona de mayor influencia espiritual que llevó al templo a muchos vecinos.
La Fundación de la Venerable Orden Tercera de Penitencia de Santo Domingo tuvo lugar el 1° de Julio de 1726 (a seis meses del primer Capítulo Provincial, que se había llevado a cabo en Diciembre del año anterior), y se debe al primer Provincial, Fray Gerardo de León, quien nombra en esa fecha en calidad de Director al P. Regente de Estudios Fray Sebastián Zapata y como Prior al distinguido vecino Don José Cipriano de Herrera. El 7 del mismo mes se reúnen para la elección de Patrono, que recae en San Vicente Ferrer, y de las autoridades de la mesa directiva. El 14 de Julio tiene lugar una nueva reunión con el objeto de proseguir la organización comenzada. Quedó en esa fecha constituido el Consejo, integrado por el Prior y quince miembros.

Los viejos registros de la institución están llenos de nombres de Hermanos que alcanzaron notoriedad y relevancia , primero en la vida colonial y más tarde republicana, en diversos planos, político, militar, económico, cultural y social.

El R.P. Fray Rubén González lo expuso en su trabajo "ALGUNOS HERMANOS ILUSTRES DE LA TERCERA ORDEN DOMINICANA DE BUENOS AIRES (1726-1810)", que fue considerado en el II Congreso Nacional Terciario Dominicano. Córdoba, 1966.

Los informes y referencias a la acción y a la vida de fe de los terciarios dominicos durante los siglos XVIII y XIX revelan la intensidad y la amplitud de sus actividades. Oración, retiros espirituales, ejercicio de la caridad, frecuente presencia en los actos litúrgicos, asistencia a las procesiones en las calles adyacentes y en las que se efectuaban frente a la Catedral en las más importantes festividades.

En una antigua Regla de 1860 figuraban además de los cargos directivos de rigor, los relativos a los Hermanos "Celadores" y a los Hermanos "Enfermeros", como colaboradores de aquellos otros que tenían funciones específicas determinadas por los Estatutos.

La Orden Tercera, junto a los frailes del Convento compartió momentos muy difíciles y hasta heroicos en 1806 y 1807 durante las Invasiones Inglesas, porque tanto aquél como el templo, fueron blanco del ataque de la artillería enemiga y más tarde convertido en cuartel de los agresores. Tras el final victorioso alcanzado, el Virrey Santiago de Liniers, cumplió su palabra y entregó para la custodia y homenaje del pueblo las banderas rendidas por los enemigos.

Tres años después del pronunciamiento del Cabildo Abierto el 25 de Mayo de 1810, conmovió a la familia dominicana porque religiosos y seglares fueron actores y testigos de esa chispa inicial de la proclamación de la Independencia del Virreinato del Río de la Plata.

Una década más tarde (1823) Rivadavia, Ministro de Gobierno del Director Martín Rodríguez, aplicó con mucho rigor el decreto llamado " de la reforma eclesiástica" , cerrando el Convento, expropiando sus bienes y dispersando a sus religiosos. Todo esto detuvo unos largos años la fecunda vida de la Tercera Orden.

Faltaba todavía otro hecho que ha dejado recuerdos lacerantes y deplorables para los que fueron testigos de tal acontecimiento: el incendio intencional del 16 de Junio de 1955 que destruyó altares, imágenes, reliquias, telas pictóricas, etc., llegando a dañar las banderas conquistadas a los regimientos ingleses. La misma capilla de la Tercera Orden, conocida como de San Vicente Ferrer fue totalmente destruida y la Secretaría de nuestra Institución, seriamente deteriorada, perdiéndose gran parte de las valiosas piezas de nuestro archivo.

En esta breve memoria de la Hermandad Seglar de Santo Domingo, de Buenos Aires (actual denominación de la Venerable Orden Tercera) expresamos nuestro agradecimiento a todos los padres directores que orientaron y apoyaron nuestra vida cristiana, recordando entre las más importantes figuras de los últimos decenios a los Maestros en Teología, Enrique Posada y Marcolino Páez y el R.P. Luis Alberto Montes de Oca, que inició las obras de reconstrucción en 1955 culminadas en el año 1964.

Fueron priores de la Orden Tercera hermanos prestigiosos llenos de virtudes que los destacaron en su momento recordando a Domingo Belgrano, padre del prócer Manuel Belgrano cuyos restos se ofrecen para admiración y reconocimiento de los argentinos en su mausoleo frente a las puertas del Convento. El trabajo del P. González puede completar la lista de aquellos beneméritos hijos de Domingo que profesaron y se vistieron con el Escapulario de la Orden. En los libros de la Tercera Orden están registrados los nombres de los sacerdotes del Clero secular que pertenecen a la misma cumpliendo cada uno en su sitio y lugar de actividad con su vocación ministerial. Entre ellos, recordamos los nombres del Cardenal Eduardo Pironio, del Arzobispo Octavio Derisi, del Arzobispo Adolfo Tórtolo y del Obispo Rubén Di Monte.

Podemos agregar a estos recuerdos, como cierre final, a Don Antonio Solari (1861- 1945), cuya causa de beatificación, está en curso, que fue verdadero apóstol seglar, catequista permanente, apóstol de los pobres, eficaz asesor de los obreros y un terciario dominicano de ejemplar fidelidad. Cumpliendo con su voluntad, su cuerpo fue vestido con el hábito de Santo Domingo.

Aspectos Formativos
  Formación Inicial:
Dos clases mensuales a cargo de un fraile de la Orden. Dirigidas a Aspirantes y Novicios.
Formación Permanente:
Charlas a cargo de laicos y frailes, a los efectos de perfeccionar nuestra espiritualidad dominicana.
Estudio Profundo de la Verdad
  Frecuencia a los Sacramentos.
Lectura de la Sagrada Escritura.
Concurrencia a Retiros y Jornadas de Formación organizadas por la hermandad como por las distintas instituciones dentro de la Orden.
Oración profunda.
Acción Apostólica. Ayuda Económica a:
  Convento.
Conferencia Vicentina.
Personas enfermas, necesitadas, etc.
Grupos misioneros vinculados al Convento.
Fundación Biblia y Sacerdocio.
Misión. Característica de la Hermandad de Buenos Aires:
  En ámbitos parroquiales.
Visitas a hospitales, enfermos, geriátricos, etc.
Ministerio de la Eucaristía.
Catequesis.
Participación en la Actividad Institucional de la Orden
  Consejo Nacional de Hermandades Dominicanas.
Encuentro de Formadores - Familia Dominicana.
DVI (Voluntariado Dominicano Internacional).

Buenos Aires - Presidente: Jorge Arturo Olmos • E-mail: jaolmos41@hotmail.com

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