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| Misiones |
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II. Las Fronteras que somos llamados
a Evangelizar
1. La frontera entre la vida y la muerte:
El gran reto de la justicia y la paz en el mundo
Los problemas más dramáticos y urgentes que acosan al
hombre contemporáneo son de carácter histórico.
Se refieren a los sistemas, estructuras, prácticas sociales,
políticas y económicas que colocan a una gran masa de
hombres entre la vida y la muerte. Por ello el compromiso por la justicia
y la paz -análisis, reflexión, acción solidaria-
es criterio de verificación de cualquier misión dominicana,
y debe acompañar cualquier área o modalidad de nuestra
predicación. El ejemplo de Bartolomé de las Casas, Antonio
de Montesinos, Pedro de Córdoba en América Latina, así
como el ejemplo de Domingo de Salazar en Oriente y la obra de fray
Louis Joseph Lebret en nuestro tiempo es iluminador.
2. La frontera entre la humanidad y la inhumanidad:
El gran reto de los marginados
La estructura marginalizante de la actual sociedad produce cada vez mayor
número de marginados, que se ven próximos a la frontera
de una vida inhumana o infrahumana. Entre las categorías de
marginados se encuentran tantos pueblos que padecen pobreza material
y la marginación cultural, social, económica y política.
Existen aún hoy, de formas diversas, víctimas del "apartheid":
emigrantes, disidentes, obreros, la mujer, los enfermos, los jóvenes,
los ancianos. Son estos signos manifiestos de la ausencia del reino
de Dios y por lo tanto un reto prioritario para nuestra reflexión,
estudio, evangelización. La misión de la comunidad dominicana
es inaugurar y mostrar un nuevo modelo de comunión y participación
entre los pueblos.
3. Frontera cristiana:
El reto de las religiones universales
Las tradiciones religiosas universales comparten con nosotros la experiencia
de Dios. El hinduismo, el budismo, el judaísmo, el Islam se
sitúan sin embargo, más allá de la frontera de
la experiencia cristiana de Dios. Algunas de estas tradiciones religiosas
ejercen una fuerte influencia sobre el hombre contemporáneo.
El diálogo con otras religiones cuestiona tradicionales concepciones
de la misión evangelizadora de la Iglesia, así como
actitudes y modelos inauténticos de evangelización.
Este diálogo ha de ser a la vez analítico y autocrítico;
supone una actitud de escucha y una presencia inculturada, libre de
todo resabio colonialista, imperialista y fanático. El ideal
de Domingo fue misionar más allá de las fronteras de
la cristiandad establecida, entre los cumanos (era su sueño).
La colocación de los conventos en las ciudades y la presencia
de los frailes en las universidades para el diálogo intercultural
e interreligioso, priorizan este reto de la evangelización
dominicana.
4. La frontera de la experiencia religiosa:
El reto de las ideologías seculares
El hombre y la mujer contemporáneos padecen intensamente una
situación paradójica: la carencia de la religión
y la añoranza de lo religioso. Las ideologías seculares
explican, en parte, esta carencia y cuestionan los viejos modelos
de transmisión del mensaje de Cristo. Siguen pendientes de
respuesta muchas cuestiones planteadas por el pensamiento contemporáneo.
En todas éstas está presente el interrogante sobre el
hombre y su futuro y la pregunta crítica por la verdad. El
ateísmo, la increencia, la secularización, la indiferencia,
la laicidad son cuestiones muy próximas a estas ideologías.
El diálogo con las mismas puede servir como correctivo crítico
a las diversas presentaciones del hecho religioso y cristiano y, al
mismo tiempo, supone un área prioritaria de la evangelización
dominicana. Una lección importante de los orígenes de
la historia dominicana ha sido la capacidad de la Orden para establecer
un diálogo entre el mensaje de Cristo y las culturas, clásicas
o nacientes. Ejemplos son: Domingo, que incorpora el estudio a su
proyecto fundacional; Tomás de Aquino en el siglo XIII; los
profesores y teólogos dominicos del siglo XVI; los teólogos
dominicos del Concilio Vaticano II. La teología ha sido creativa
y profética en la Familia Dominicana en la medida que se ha
dejado interpelar por las coordenadas culturales. Ha sido vida en
la medida que ha tomado como punto de partida las acuciantes quaestiones
disputatae de cada tiempo.
5. La frontera de la Iglesia:
El reto de las confesiones no católicas y otros movimientos
religiosos
La pluralidad de confesiones es un escándalo para creyentes y
no creyentes. Las riquezas escondidas en las diversas tradiciones
cristianas son una invitación al diálogo ecuménico
y a la reconciliación. La reflexión teológica
de la Orden, fiel a su tradición, quiere atender a este reto.
Con matices diversos, la frontera de la Iglesia pasa también
por el fenómeno de las "nuevas opciones religiosas".
En determinados países y regiones del mundo la presencia creciente
de éstos "movimientos" constituye un reto a la evangelización.
No caben simplemente la denuncia y los anatemas. El ideal primero
de Domingo fue misionar más allá de las fronteras de
la "cristiandad". Urgencias inmediatas de la Iglesia se
lo impidieron, y su misión la realizó entre los herejes,
en las fronteras de la Iglesia. De ellos aprendió y tomó
modelos de vida evangélica y apostólica. Con ellos dialogó
sin descanso. A ellos interpeló con el testimonio de su fidelidad
y comunión con la Iglesia. |
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