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Dimensiones Antropológico-Bíblicas y Religioso-Espirituales
de las Peregrinaciones con Aplicación Concreta a Medjugorje
Fra Slavko Barbaric, 1999
I. El Hombre en Busca de Dios
Las peregrinaciones son conocidas en todas las religiones. Ellas son
expresión del hombre que busca a Dios en los lugares en que
Dios se ha manifestado de manera particular, donde ha dado a las personas
la posibilidad de sentir más fácilmente Su presencia
o a través de personas especialmente dotadas, los cuales, gracias
a sus dones, llegaron a ser signos especiales de la presencia de Dios.
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Una
peregrinación nace de un intento ante todo espiritual. No importa
el destino, la motivación de los peregrinos ha sido siempre
la búsqueda de una experiencia única con Dios.
Los invitamos a participar de las fiestas patronales y de las celebraciones
más importantes de la Iglesia,como Navidad y Semana Santa en
los lugares donde se celebran con mucho fervor tanto en la Argentina
como en el exterior.
Hay sitios tan importantes como Tierra Santa, Roma, Santiago de Compostela,
Lourdes, Fatima, Nuestra Señora de Guadalupe, Medjugorje...
atraen millones de peregrinos. Cada uno viene con sus inquietudes
personales, muchos con el peso de sufrimientos, de sus esperanzas
y los entregan en estos sitios sagrados.
más información 
www.exprinter-viajes.com.ar/site/exprinter/sections/peregrinaciones/index.ihtml |
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Nuestra
Experiencia Turístico-Religiosa
Buscábamos algo distinto, algo que le diera mas sentido a un
paseo turístico.
Las ofertas eran siempre paquetes en donde uno va pasando
vertiginosamente por distintos lugares sin a veces poder detenerse
a tener una actitud de escucha a Dios y a la naturaleza.
Hasta que un día se hizo el milagro, en un aviso fuera de lo
común, como correspondía, encontramos en el diario la
propuesta de Exprinter para una Peregrinación a Los Caminos
de la Evangelización.
Una primera charla con fray Juan Pablo y con Pilar nos abrieron un
panorama que coincidía con nuestras expectativas, cada lugar
programado era parte de una peregrinación en donde lo histórico
y lo religioso se complementaban.
El grupo era bastante homogéneo en la inquietud cultural y
no tanto en lo religioso, lo que permitió un rico intercambio
de aportes en lo que cada uno conocía y desvirtuó nuestros
temores de estar todo el día rezando letanías.
Eso sí, la misa diaria nos enriqueció tanto como no
esperábamos, ya sea en la iglesia de Ischilín, abierta
a la siesta para nosotros, como en la misa solemne en la Catedral
de Córdoba.
Donde terminaban las posibilidades turísticas de cada lugar,
empezaban, como si mágicamente atravesáramos una barrera
invisible, las charlas reveladoras de Fray Juan Pablo y se nos habrían
puertas a lugares y personajes sorprendentes, tanto laicos como religiosos.
Casi sin darnos cuenta, recorrimos cerca de un par de miles de kilómetros
en nuestro pequeño bus, una especie de aula en donde escuchábamos
las charlas del fraile y los comentarios de la licenciada Mónica
que nos acompañaba especialmente. Todo esto fue creando como
una comunidad en la que compartíamos las verdades profundas
de nuestra fe al mismo tiempo que paseando las revivíamos en
la historia de las ordenes religiosas y de la evangelización
en cada uno de los hermosos lugares que íbamos descubriendo.
El .. yo te llamaré por tu nombre.. del Evangelio
sentimos que se nos dió en esta peregrinación a las
Estancias Jesuíticas.
Ernesto y Nelly
Junio de 2003 |
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