Queridos hermanos en Cristo y María:
Hoy continuaremos con los santos y el rosario. Esta es la segunda parte:
«San Francisco de Sales, (+1621) el santo más amable que ha existido, el que convirtió al catolicismo más de 70000 protestantes, dedicaba cada día una hora a rezar su rosario; esto por más de 40 años. Y decía: «Rezar mi rosario es mi más dulce ocupación y una verdadera alegría, porque sé que mientras lo rezo estoy hablando con la más amable y generosa de las madres». Y también: «Aseguraba que el Rosario es la mejor manera de orar. Hizo voto de rezar sus quince decenas diariamente y por cansado que estuviese nunca se acostó sin cumplirlo.»
«San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, rezaba el rosario completo todos los días. Y aun muchas veces en horas de descanso tenía entre sus manos la camándula. Cuando se le presentaba un problema muy difícil de resolver, rezaba un rosario a nuestra Señora para que lo ayudara a superar aquella situación. En los Reglamentos de la Compañía de Jesús recomendó mucho el rezo del santo rosario.»
«San Felipe Neri atravesaba las calles de Roma siempre alegre y sonriente, llevando en sus manos su rosario. Y cuando se dirigía a visitar a algún enfermo iba recitando por él su Rosario por el camino y decía "Las avemarías son joyas con las cuales yo logro comprar almas para el cielo"»
«Santa Gemma Galgani dice: "Desde niña, cada tarde, cuando salía de la escuela llegaba a mi casa, me encerraba en mi habitación y allí de rodillas rezaba el rosario entero a mi buena Mamá, la Virgen María". Ya mayor, en 1900, reunía al mayor número de personas que podía y con ellas rezaba el santo rosario. Organizaba procesiones rezándolo y llevaba grupos de muchachos y muchachas a las ermitas de la Virgen a cantarle, llevarle flores y rezarle el rosario.»
«Santa Luisa de Marillac, fundadora de las hermanas Vicentinas, deseaba que sus religiosas llevaran su camándula bien visible, a la vista de todos. Y su fervor al rezar el rosario era tal, que las hermanas porfiaban por estar cerca de ella mientras lo rezaban. Pronunciaba cuidadosamente las palabras del Padrenuestro y del Avemaría, como saboreándolas y gustando sus dulzuras espirituales.»
«De San José de Calasanz, gran educador, se cuenta en su biografía: "Desde muy niño aprendió a rezar el rosario, y fue tanto lo que se aficionó a él, que nunca, durante sus 92 años de vida, dejó pasar algún día sin rezarlo, aunque sus ocupaciones fueran muchas y su cansancio muy grande. Sentíase feliz cuando veía a sus alumnos arrodillados ante la imagen de nuestra Señora rezándole el rosario, y repartía caramelos y otros regalitos a los niños que iban a rezarle el rosario a la Virgen. Repartía muchísimas camándulas(*) entre la gente y varias veces lo vieron elevarse en éxtasis mientras rezaba esta oración. Una de sus últimas frases antes de morir fue esta: "Conviene que recemos mucho el rosario, porque el meditar en la vida, pasión y glorificación de Jesús nos hace un gran bien".»
«San Pedro Claver, el apóstol de los negros en Cartagena, reunía por las tardes al mayor número de esclavos y rezaba con ellos el rosario. Para premiar a los que venían a rezarlo y atraer a otros a que asistieran a este rezo que él tanto estimaba, les regalaba estampas y medallas, frutas y camándulas. En los 40 años que estuvo trabajando entre los esclavos, dicen que repartió unos 280.000 rosarios o camándulas. Prácticamente ninguno de los negros que él bautizaba, se quedaba sin recibir de sus manos un rosario como obsequio, acompañado de la recomendación de rezarlo lo más frecuentemente posible.»
Don Bosco (San Juan Bosco): «San Juan Bosco decía que todas sus obras estaban fundadas sobre la devoción a la Virgen María. Su amor profundo por la oración cristiana del Santo Rosario, llegaba al punto de arrancarle la afirmación de que esa práctica era señal de predestinación. En sus últimos días su cara se iba iluminando al rezarlo.»
«San Pablo de la Cruz, estando moribundo, jadeante y agotadísimo, seguía rezando su rosario. El enfermero le dijo: "Padre, está demasiado agotado y le falta la respiración. Es mejor que ya no rece más el rosario para no fatigarse". A lo cual el santo respondió: "Cuando ya no pueda rezarlo con los labios, lo seguiré rezando con el corazón"»
«San Francisco Javier, en sus viajes como misionero del Asia, llevaba colgado al cuello su rosario, con más orgullo que el que sentiría cualquier otra persona al llevar la más grande condecoración de su país. Lo rezaba entero todos los días, y a los que se iban convirtiendo al cristianismo les recomendaba con toda el alma que no lo dejaran nunca de rezar. Con el rezo del santo rosario obtenía del cielo muchos milagros, y a veces cuando desde lejanos pueblos le pedían que fuera a orar por un enfermo y él no podía ir, les enviaba su camándula, y varias veces sucedió que al tocar el enfermo el rosario de aquel santo, recobraba maravillosamente la salud.» (*) La camándula es el objeto o instrumento que empleamos para rezar el rosario, que nosotros llamamos simplemente 'rosario'.
«EL ROSARIO PERENNE. El Padre Pío de Pietrelcina recitaba el rosario en todos lados: en la habitación, en los corredores, en la sacristía, subiendo y bajando las escaleras, de día y de noche. Al preguntarle cuántos rosarios rezaba cada día desde la mañana a la noche, respondió él mismo: "A veces cuarenta, otras veces cincuenta". Y al preguntarle cómo hacía, respondía: "¿Y cómo haces tú para no recitarlo?" Un místico tiene una vida que va más allá de las leyes del espacio y del tiempo, por lo cual se explican las bilocaciones y otros carismas que abundaban en el Padre Pío. Al respecto, resulta clara la llamada de Cristo para el que lo sigue de "rezar siempre", para el Padre Pío se había convertido en "rosario siempre", es decir, María siempre en su vida. El padre Tarcisio de Cervinara, uno de los capuchinos más íntimos del Padre Pío, refiere que el padre le confiaba frente a tal enigma: "Yo puedo hacer tres cosas a la vez: rezar, confesar y salir a recorrer el mundo."» (De «Padre Pío de Pietrelcina. Los estigmas de la fe.», Ed. San Pablo)
¡Hasta el próximo mensaje! Que Dios los bendiga abundantemente en este mes de María a través de su rosario diario.
Pueden visitar la página donde hemos publicado las demás referencias de los santos y el rosario en este enlace:
(Fuente de las anécdotas: «El Santo Rosario», del P. Eliécer Sálesman; y también:
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