Incendio y saqueo de 1955

Informe de la destrucción, incendio y saqueo de la iglesia y el convento

El día dieciséis de junio, alrededor de la seis de la tarde, fue asaltada la Iglesia por dos partes principalmente, por la entrada principal saltando las rejas quemando las puertas de los locales adyacentes y por una ventana de la calle Defensa que comunica con la Sacristía, forzando los barrotes de las rejas. La impresión que tenemos por nosotros mismos que observábamos desde los alrededores, y el testimonio de muchos vecinos que merecen fe por la honorabilidad, ecuanimidad de las personas, es que se trataba de bandas organizadas y dirigidas con todos los medios de locomoción: camiones, autos, jeeps y con todos los materiales necesarios para hacer la destrucción y el incendio, como bombas incendiarias, botellas molotov y combustibles líquidos, principalmente nafta, petróleo, etc.; no se pudo determinar el número de personas o de asaltantes que cometían el asalto, por cuanto había muchísimos otros que cooperaban sin entrar, o eran simples curiosos, pero si puede decirse que serían grupos por lo menos de varias docenas de personas.

Es manifiesto que todos ellos actuaban con la seguridad de la impunidad por cuanto ninguno parecía armado, o hacia ostentación de armas y por la circunstancia que le Policía había allanado días antes la casa pare cerciorarse que no había medios de defensa. Además, los autos policiales que aparecían de ves en cuando frente a la Iglesia o en los alrededores de la Iglesia, nunca hicieron nada por impedir, sino al contrario aceleraban la marcha o salían del lugar cuando los mismos vecinos hacían denuncias.

El Prior del Convento, después de hacer salir a toda la comunidad, poco a poco, primero los novicios y estudiantes y después los Padres, quedó en el convento hasta poco antes del asalto y cuando pudo cerciorarse de que estaban incendiando la Iglesia, porque se vio el fuego a través de los ventanales y empezaba a salir humo, se presentó en la Comisaría, Seccional 2a., que dista tres cuadras y medias de la Iglesia, para presentar oficialmente la denuncia del asalto a la casa e incendio de la Iglesia, sin conseguir hablar con el Comisario, autoridad principal, y siendo atendido por el Oficial de guardia, quien le manifestó, de parte del Comisario, que no hacía actuaciones porque no tenían instrucciones.

Daños en la Iglesia
Ha sido destruido completamente por el fuego el Altar Mayor con las sillerías del coro bajo; la sillería del coro alto con el órgano; el Altar de San Vicente; el Altar del Carmen y el Altar de Santo Tomás. De estos tres últimos altares han quedado algunas imágenes más o menos carbonizadas, pero del Altar Mayor no ha quedado sino carbón, ni siquiera pequeños trozos. Casi todo el revoque de la bóveda, con los quince misterios del Rosario en mosaico veneciano, se ha desprendido; los bancos de la Iglesia en su mayoría han sido dañados y muchos quemados; todos los implementos de los altares, candeleros, floreros, mecheros, como así también el Sagrario del Altar de la Virgen, han sido arrojados en toda la extensión de le Iglesia, destruyéndolos e inutilizándolos.

La Sacristía, con sus muebles, cuadros, ornamentos y ropas sagradas y demás implementos del culto que se guarden en ella, han sido quemados en parte y totalmente inutilizados. Los vasos sagrados fueron algunos destruidos y otros muy deñados, arrojándolos por distintos lugares de la Iglesia.

Los confesionarios, en sus puertas de madera, han sido hachados, produciendo grandes desastrosos.

En el Altar de la Capilla de San Vicente, que fue quemado, se reservaba el Santísimo, el cual fue retirado de le Iglesia y llevado a una casa vecina, en las horas de la mañana. Le Gran Custodia, de mucho valor por su arte y antigüedad, ha desaparecido, no encontrándose restos entre los escombros del Altar Mayor.

Daños en el convento
Todas las salas del convento, exteriores e interiores, que son cinco, han sido incendiados con todos sus muebles, algunas destrozadas totalmente. Algunas habitaciones o celdas de los Padres, han sido destruidas totalmente por el fuego, como así también la sala del depósito del convento.

La otra parte de la casa, ha sido saqueada totalmente, no solo una vez, sino varias veces.

Muchos cuadros antiguos y de valor, que estaban en las salas y en los claustros del convento, han sido destruidos por el fuego y otros han desaparecido por el saqueo.

Fray Alberto Montes de Oca OP
Prior | 1955

Fotos

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