Encuentro de novios

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El sábado 24 de septiembre se llevo a cabo en el convento San Martín de Porres (Mar del Plata) el encuentro de novios organizado por el equipo de matrimonios del Movimiento de Vida en Gracia, acompañados por fray Mariano. Participaron siete parejas que se preparan para recibir el sacramento del matrimonio. Damos gracias a Dios por ellos y les pedimos oraciones para acompañarlos en esta etapa.

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La verdadera riqueza

Lazaro

Homilía Domingo XXVI Tiempo Ordinario ciclo C

Querido hermano:

En el centro del evangelio que hoy nos anuncia la Iglesia se encuentra un consuelo, una paráklisis. Nuestro Dios es un Dios de todo consuelo (2 Cor 1, 3). Pero no de la manera en que nosotros anhelamos en nuestro egoísmo.

Veamos lo que sucede en la historia de Lázaro y el rico. A primera vista, no se nos dice cuál es la condición moral de cada uno. No se le reprocha al segundo que hubiera conseguido inicuamente sus bienes. A lo sumo, pareciera haber un sutil reclamo de que no ha hecho nada para alimentar al pobre con las migas que caían de su mesa. Sin embargo, su juicio y su condena son rotundos.

“¡Ay de ti, rico, porque ya tienes tu consuelo!”, podría haberle dicho el Patriarca, con las palabras de Jesús (cf. Lc 6, 24). En cambio, ahora eres atormentado con una sed terrible. Más que de agua, tu sed es del que sacia tus ansias de infinito. Y que nunca podrás tener.

Ahora eres atormentado, pero antes tenías tu consuelo. ¡No porque tu riqueza te haya condenado, como si tu dinero hubiera estado maldito! Lo que te condena, lo que te hace diferente al pobre Lázaro es que tu consuelo estaba en tu riqueza. Escucha a Jesús: “¡ay de vosotros, ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo!”. Mira que él no te ha dicho (como yo acabo de hacer) que ya has tenido tu consuelo, sino que lo tienes. No es que lo habéis tenido, sino que lo tenéis: es vuestro, nadie os lo quita. Pero, ¿qué podréis hacer con él? Vuestra felicidad se resume en vuestras posesiones. ¡Ay de vosotros, ricos, que en eso os consoláis! ¡Qué dignos de compasión! Vae vobis!

En tu vida has recibido tus bienes, lo que tú considerabas bienes. Pensabas que eso realmente eran tus bienes. Mírame a mí, a quien tú llamas “padre”. Rico en hacienda y siervos, mi riqueza estaba en el Dios que hizo Alianza conmigo y me bendijo. Mi herencia no fue el dinero, sino el pacto que el Señor realizó con mi descendencia. Pero tú has encontrado tus bienes y tu consuelo en esos bienes que pensabas que eran tuyos.

En cambio, Lázaro recibió males, lo que tú consideraste (¡si llegaste a reparar en él alguna vez!) cosas que habrías pensado como males, como algo de lo cual alejarse, evitar, huir con todas las fuerzas. Mi hija predilecta, la verdaderamente pobre entendió cómo actúa su Dios: “A los hambrientos los llena de bienes y a los ricos los despide vacíos” (Lc 1, 53). Las apreciaciones se invierten. O, por decirlo mejor, la verdadera realidad se manifiesta. Se devela lo que estaba oculto en el corazón.

Mi hijo, el fruto de mis entrañas, mi descendiente Jesús, “Hijo de David, Hijo de Abraham”, Él es la riqueza de todo el mundo. Habría sido la tuya, si no hubieras puesto tu consuelo en otra realidad. ¡Él era rico, pero se hizo pobre! ¡Él nos enriqueció con su pobreza! Él es ahora, y para siempre, la alegría del pobre Lázaro. Él ha resucitado de entre los muertos, como predijeron Moisés y los profetas. Que tus hermanos, tus cinco hermanos (¡tú, querido amigo, a quien me dirijo!), crean en Él, pongan en Él su riqueza y esperanza y se conviertan. Así vivirán. Amén.

 fray Eduardo José Rozas

Córdoba

ENCUENTRO VOCACIONAL (MENDOZA, 3 – 5 Septiembre)

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El tercer y último encuentro vocacional de 2016 se llevó a cabo en el Convento Santo Domingo en Soriano, Mendoza. Los dos anteriores se llevaron a cabo en el Convento San Pedro Telmo, Buenos Aires, y en el Convento del Santísimo Rosario, Tucumán, respectivamente.

De este último participaron cinco jóvenes venidos de las provincias de Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Córdoba y Mendoza. Algunos de ellos ya habían participado de algunos de los encuentros, lo mismo que dos jóvenes más que no pudieron participar de este último. De esa manera progresan en el conocimiento de la Orden y su carisma, comparten esos días con diferentes frailes, tanto estudiantes como sacerdotes o cooperadores, y, a su vez, los frailes del equipo vocacional los vamos conociendo mejor.

Los cinco jóvenes compartieron las Eucaristías, rezo del Oficio Divino, y algunas de las comidas y recreaciones. Además tuvieron charlas acerca del significado de “vocación”, vocación universal, vocaciones específicas, etapas y signos de discernimiento, distintas ramas de vida consagrada y el carisma dominicano, y vieron una película que representaba la vida de una comunidad religiosa cisterciense en Argelia.

El lunes 5 visitaron el Monasterio Nuestra Señora del Rosario de las Monjas Dominicas de dicha ciudad, en donde participaron de la Eucaristía y, luego, de un desayuno y tiempo para compartir con la comunidad de monjas. Finalmente caminamos al bello Parque San Martín para compartir charlas más informales, disfrutar del paisaje y compartir un picnic.

            Fr. Fernando M. Reta, OP

“El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho” (Lc 16, 10)

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HOMILÍA PARA EL DOMINGO 18-09-2016.

Domingo 25° durante el año litúrgico “C”

Comenzando por la primera lectura que hoy nos ofrece la Liturgia de la Palabra de este domingo 25° durante el año (Profeta Amós 8, 4-7), tenemos en estos cuatro versículos, que son verdaderamente revolucionarios, y que si se lo presentáramos a algunos de los tantos zurdos que hoy tenemos en abundancia en el mundo entero, pensarían que son escritos a lo sumo al fin del siglo 19 o en la primera parte del siglo 20. Sin embargo, este texto inspirado por  el Verbo Divino ha sido escrito por Amós  a mediados del siglo 8° antes de Cristo. Es una época de prosperidad económica y paz para Israel, no obstante, espiritualmente, fue un tiempo de corrupción desentrenada y de decadencia moral. O sea, que mucho se parece a nuestra época, al menos hay prosperidad económica para algunos y mucha; y, también pobres como dice el mismo texto de Amós. Los ricos, los poderosos de ese tiempo, igual que hoy, quisieran que los pobres, los indigentes del país desaparecieran. Sin embargo, para algunos ricos políticos y corruptos,  los pobres no son un problema, ya que en las modernas democracias su voto vale lo mismo que el de un rico, entonces los pobres son bienvenidos porque votan. Si no votaran otra sería el cantar y el “relato”. Pero como no se los puede exterminar, entonces lo mejor es aprovecharlos, nos aseguran el poder y la continuidad para que sigamos robando impunemente. Exactamente como dice Amós: a los débiles los compraremos por dinero y a los indigentes los tendremos de nuestra parte dándoles un par sandalias. ¡Nada nuevo después de 2800 años!

Es más, ¿cómo ganaremos más nosotros? Al fin y al cabo lo que importa es nuestra rentabilidad. Nuestra ganancia. ¿El servicio? ¿El producir para hacer feliz a la gente con el consumo y para que nadie pase hambre? Eso son cosas colaterales que nuestra empresa no las puede tener como objetivos serios. Quizá en algún discurso y para la gilada, en una de esas lo decimos. Pero eso evidentemente no llega a nuestros balances… El mismo método que hoy se aplica y que es desvergonzado cómo se usa: “disminuiremos la medida y aumentaremos el precio”, y si fuese necesario, también y sin escrúpulos de conciencia: “falsearemos las balanzas para defraudar”. Total, la gente con tal de comprar, aunque sea la mitad de lo que llevaba antes, cuando vea que el precio no ha variado mucho, quedará contenta y consumirá. ¡Nada nuevo después de 2800 años!

Pero todos los de la época del profeta Amós, los de ayer -por tantos siglos- y los de hoy que así piensan, sólo se les escapa de sus cálculos algo que nunca tienen en cuenta: Dios, el Señor, todo lo ve. Hasta esas intenciones que daría vergüenza exponerlas, precisamente son las que más ve el Señor. Por eso Dios mismo dice por boca del profeta Amós: “Jamás olvidaré ninguna de sus acciones” (Amós 8, 7). Los ricos de este mundo, los poderosos que han acumulado tanta fortuna robando y mintiendo, destrozando vidas humanas a gran nivel, aunque ellos nunca lo vean directamente y aunque no les importe la muerte de muchos o de pocos indigentes, ¿no tiemblan ante estas palabras tan amenazadores de Dios? ¿Quién los librará del infierno eterno? ¿Se ríen de las palabras de Cristo? Ahora no las escuchan y tampoco el grito de los pobres y miserables que mueren por falta de educación y formación moral, los niños abortados para que no lleguen más bocas pidiendo alimento… cuando estén a las puertas del infierno, sin duda, que no se reirán y llorarán y se lamentarán eternamente. Todavía están a tiempo de volverse a Dios y ganar con sus riquezas mal habidas el reino de los cielos, como nos enseña Jesús en el evangelio de este domingo (Lucas 16, 1-13 o más breve Lucas 16, 10-13).

Jesús nos habla en el fragmento evangélico de este domingo que tenemos que ser fieles en el uso del dinero injusto, o sea, todo el dinero habido aquí en la tierra en comparación con el cielo que es inmensamente superior y de total gratuidad. Nos quiere decir Jesús que usemos todo lo que tengamos en esta tierra para ganar bienes en el cielo: ¿quién les confiará el verdadero bien? Este verdadero bien no puede ser otro que la vida eternamente feliz en Dios y para siempre. El Señor no nos podrá confiar, no es que no quiera, sino que de acuerdo a la experiencia y a su enseñanza, nos dice que el que es fiel en lo poco también lo será en lo mucho. Es decir perseverará cuando haya obtenido el verdadero bien, el que persiste para siempre.

Por eso el evangelio de este domingo concluye tan taxativamente: no se puede servir a dos señores o sea a dos patrones de mi vida. Indudablemente se inclinará por uno o por el otro, pero no servirá a los dos de todo corazón porque eso es imposible. En todo momento y para siempre el auténtico creyente en Cristo o en Dios en general, deberá elegir entre servir a Dios o al dinero. Muchos, lamentablemente, hoy han perdido este principio y están convencidos que eso es sólo para algunos creyente, los que han hecho profesión de vivir con voto de pobreza, los que se toman radicalmente el evangelio, los que no tienen bienes que administrar y disfrutar, etc. Pero Jesús es siempre claro y contundente: “no se puede servir a Dios y al dinero”.  O Dios es el Dios de mi vida y todo lo hago en referencia a él, como lo hacía Jesús todo en referencia a su Padre, o sino a veces me acordaré de Dios, y hasta quizá de vez en cuando le rezo, pero mi preocupación, mi vida, mis pensamientos, mis deseos, mis búsquedas, van detrás de obtener siempre más dinero. No importa si ya tengo mucho o muchísimo mi vida va en busca de más. Esa es la propia condenación que ya lleva en esta vida terrena: el que busca dinero nunca quedará saciado, siempre estará preocupado por obtener más. Esto evidentemente no lo podemos considerar del pobre que trabaja todos los días para poder vivir. Que necesita el dinero para subsistir. Pero aún en este caso, el pobre debe tener mucho cuidado que su vida no se estructure toda alrededor de sólo conseguir dinero, porque en ese caso, aun siendo pobre, su Dios sería el dinero y se olvidaría de Dios. Que lo mismo que el rico insaciable, este pobre se habría convertido en un esclavo del dinero, y aunque no lo tiene, vive para él, idolatrando el dinero y poniéndolo en el lugar que sólo debería ocupar Dios. “No se puede servir a Dios y al Dinero” (Lc 16, 13).

Fray Diego José Correa, OP

Buenos Aires, Argentina.

Adoración Eucarística de los jóvenes en Santiago del Estero

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Todos los miércoles de 22.00 a 23.00 los jóvenes de la Comunidad Betania se reúnen para orar en la iglesia del Convento Santo Domingo. Uno de ellos nos comparte su testimonio.

«La maravilla de la oración se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua. Cristo va al encuentro y es el primero en buscarnos.  Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea, desea que tengamos sed de él y por necesidad y promesa de salvación, el hombre encuentra y bebe del agua como mendigo de Dios.

Adorarlo es reconocerlo como Dios, creador, salvador, señor y dueño de todo lo existe, con amor infinito y misericordioso. Es la acción de humildad que se requiere para que el espíritu se reconozca dócil ante el rey de la gloria.

Es la invitación antes mencionada de salvar nuestra alma, pero a esta petición es necesario hacerla con deseo ardiente y en función a un proyecto en el vemos comprometer a Dios y al hombre a la vez.

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Se comprende como la actitud de reconocer a nuestro creador, exaltando su grandeza, omnipotencia y lo que nos libra del mal.

La adoración del DIOS único que libra al hombre del repliegue de sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo».

 

Betania

Jóvenes de Santo Domingo (2016)

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Visita del Promotor Internacional del Rosario Fray Luis María Ariño Durand

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Los días 1, 2 y 3 de septiembre pasados, se realizaron en Córdoba, Argentina, las “Jornadas del Rosario”, en el marco de la celebraciones jubilares por los 800 años de la aprobación de la Orden de Predicadores, con motivo de la visita del Promotor general del Rosario. Durante la misma, fray Louis-Marie Ariño Durand se alojó en nuestro Convento de Santo Domingo. El día 1 se reunió con la comunidad del Monasterio Santa Catalina de Siena, comentando con las monjas los ecos del Rosario Peregrino Internacional. Luego asistió a una entrevista en un programa de la emisora Radio María. Por la tarde ofreció su primera conferencia en la iglesia del mismo Monasterio: “El Rosario como camino de santidad”.

Más tarde, luego de la misa, Fray Luis María en compañía del Prior del Convento: Fray Miguel Céspedes y Carlos García Eberlé, laico de Santiago del Estero, visitaron la Cofradía del Rosario e intercambiaron experiencias sobre la predicación y los modos de fortalecer la oración.

Al día siguiente, a las 17,30 hs. En el Templo del Convento de frailes, se desarrolló la segunda conferencia: “El Rosario en los dominicos, como instrumento de predicación”. Fue un enfoque actual lleno de riquezas y vivencias personales que nos alentó a seguir su ejemplo. En ambas Conferencias obsequió a todos los asistentes estampas con los contenidos expresados en su alocución, de modo de recordar los puntos salientes y objetivos expuestos; muy buena forma de evangelizar.

Luego de la misa vespertina, el Promotor Internacional, en compañía del Prior del Convento, Fray Miguel Guevara, Daniel Godoy y el Laico de Santiago del Estero, visitaron por invitación expresa de la Fraternidad Laical Dominica de Córdoba su sede, y ofrecieron un ágape. Luego le entregaron un cuadro recordatorio que contenía una fotografía de la imagen de Nuestra Señora del Rosario del Milagro y una del cura Brochero, con una reliquia inserta. Fue un momento muy emotivo, lleno de gracias y bendiciones.

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El Sábado 3 a las 9 hs. se desarrolló un Taller del Rosario en un salón de la Cofradía del Rosario de Córdoba, que estuvo a cargo de Carlos García Eberlé, laico dominico de la Fraternidad Laical de Santiago del Estero. Comenzó con una breve introducción, seguida de un Power Point explicado, se distribuyó material para trabajar y Biblias, y concluyó con el rezo del Santo Rosario, con la participación de todos los asistentes. Con éste taller se dio por terminada la actividad prevista de la convocatoria.

Agradecemos a fr. Louis-Marie su visita e invitación a renovarnos en el rezo y predicación de este legado dominicano.

El rostro misericordioso del Padre

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Domingo XXIV durante el año

Ex 32,7-11.13-14; Sal 50,3-4.12-13.17.19; Tim 1,12-17; Lc 15,1-32.

“Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos” (Lc 15,2)

Cuantas veces, querido amigo, hemos escuchado (si no es que lo hemos dicho nosotros), citar esta frase separándola de la “conversión del pecador”. “Él come con los pecadores, es tan bueno que nos quiere así como somos”… Sí, nos quiere como somos… pero es necesario estar siempre encamino de conversión, en nuestra relación con nuestro Señor.

Además de la belleza de las parábolas de la misericordia, mediante las cuales el Señor nos da a conocer el rostro misericordioso del Padre, muchas veces hemos insistido en que desde siempre, la doctrina del evangelio nos revela que el Señor llama, busca e invita a los pecadores, para salvarlos de sus pecados, y darles la Salvación. Lo cual excluye la aceptación del pecado como algo que ya no es pecado. Es, más, estas parábolas nos recuerdan, que “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. La alegría misma del cielo, es decir, de Dios mismo, es la conversión del pecador. Por esto, nunca olvidemos que el camino de la misericordia, es el camino de la conversión, y con esto, el de la alegría de Dios.

Fray Mario Petit de Murat nos ilumina grandemente en su Retiro de Pentecostés, donde dice: “El cielo y el infierno están incoados en nuestras almas. Uno muy dentro, y el otro afuera, como costra que se desprende, cuando ves que esto no es tuyo, que lo tienes, pero que no es tuyo. ‘Yo pensé, yo sentí’. No, tú no eres eso: son andrajos a tus pies; eres nuevo y no conoces tu belleza, porque no has subido al ápice de tu mente, y el agua aún no se convirtió en vino” (pp. 19-20). Tú no eres eso… no lo olvides, amigo lector, no somos eso. Miremos la costra como costra, no como algo que forma parte de nuestra naturaleza humana.

Más adelante, nos hará fijar la mirada directamente en Cristo, el cual asumió nuestra condición humana en todo, menos en el pecado: “Es bueno, sin embardo, que la imaginación y las pasiones te zarandeen (están en tu alma, pero no son tuyas, entiéndelo bien). Jesús estuvo así, cubierto de toda suciedad, pero Él estaba dentro y no dejaba de ser el Hijo del Padre. Así está planteado el drama teológico en tu alma. Esa criatura vieja que cae pedazo a pedazo bajo la acción de la Gracia; todo aquello por lo que Jesús no ora. Y Dios está en tu magnífica alma que crece cada día, en ese martirio que clama en las miserias: ‘Esto no, sino Tú’. E inmediatamente se produjo el milagro de la resurrección, resurrección ganada en esa misma muerte. Cuando crecemos así es cuando vamos tomando el sabor de Dios, en quien están todos los deleites, ya que hasta los sentidos se gozan cuando gozamos a Dios” (p.20).

Con la transcripción de estas palabras del Padre Petit de Murat, deseo que veamos cómo, al recorrer por gracia de Dios el camino del hijo pródigo, nos configuramos con Cristo en su mismo Misterio Redentor. Por el mismo poder de su Encarnación, Muerte y Resurrección, y mediante la gracia que nos hace participar de tan gran Realidad de Salvación, ingresamos en la vida divina y nos sentamos a comer con Él, y Él nos acoge en el seno del Padre.

Ahora bien, luego de leer las parábolas de la Misericordia, volvamos al inicio de este discurso, a la acusación farisaica: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”…

Consideremos esto. Teniendo bien claro lo dicho más arriba, ¿no nos llena de gozo saber que este hombre recibe a los pecadores y come con ellos? ¿no nos hace rebosar de alegría pensar que Dios hecho hombre, nos recibe y come con nosotros? Pesemos esto en nuestra alma, en nuestra mente. El gozo del cielo, la alegría de Dios es que el pecador se convierta y vuelva a sus brazos. O como leemos en los Proverbios: su delicia es estar con los hijos de los hombres (cf. Prov 8,31).

Pidamos a la Santa Madre de Dios que nos auxilie para ser esa delicia de Dios, y en su gozo, deleitarnos en la compañía del Señor.

Fray Alberto M. Wernly, OP

San Miguel de Tucumán.

Nuevo licenciado en Teología

Fr. Juan José 13jul16 (49)

Fray Juan José Baldini aprobó su examen de licenciatura el pasado mes de julio en Salamanca, con una memoria titulada: Vivir desde el Dios que nos está creando por amor. La espiritualidad según A. Torres Queiruga”.

En las próximas semanas regresará de España y se reincorporará a la Provincia.

¡Felicitaciones fray Juan José!

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