Working Title/Artist: The Temptation of Christ
Department: Medieval Art
Culture/Period/Location: 
HB/TOA Date Code: 
Working Date: ca. 1125
photographed by mma 1993, transparency #4B
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El alfarero que se hizo barro

21 de febrero de 2021
Gn 9, 8-15 | Sal 24, 4-5b. 6. 7b-9 | 1Pe 3, 18-22

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 1, 12-15

Querido hermano:

Hemos comenzado un tiempo de gracia, un “tiempo de salvación”, como se proclamó en el Miércoles de Ceniza. Ese día lo efímero de nuestra vida se nos hizo manifiesto por el signo del fuego que consume y por los despojos que quedan. A los restos de olivo depositados en nuestra frente le acompañó la frase: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”.

Esta constatación podría dar origen a la resignación filosófica o al tedio de la vida. El recuerdo de lo inevitable de nuestra fragmentación y muerte, por sí solos, no son suficientes para llevar una vida cristiana. Porque lo esencial en estos días de conversión no es, simplemente, reconocer nuestros límites físicos y morales, nuestro proceso de vuelta al polvo. Se trata de un paso necesario, pero sería desesperante si no tuviéramos la fe en que el Dios de la gloria, Él mismo, se hizo barro de este polvo.

“¡Oh, feliz culpa de Adán!”: así cantaremos el día santo de la Pascua. Sí, feliz, porque nos mereció este Redentor, el Hijo Eterno. Nuestra caducidad y nuestro pecado fueron rescatados por la carne humana de Dios. Carne que se sometió exactamente a todo como nosotros, menos al pecado. Carne que porta al Inmortal en la fragilidad del barro, en la finitud y la fugacidad del polvo.

Apenas bautizado, este Jesús es llevado por el Espíritu al desierto. Es expulsado, podríamos decir, con el texto griego. Hay un ímpetu y un movimiento que ni es el del raptado inconscientemente ni es el del que sólo es sugerido. Va impulsado, pero con un impulso que brota de sus entrañas. Encaminado por el brío del Pneuma, la misión de Jesús parece no poder comenzar sino en el desierto.

La desolación humana, el polvo fino y penetrante, la roca dura que corta y la soledad con el Padre serán el marco continuo desde el cual se da a conocer el Hijo de Dios. La Cruz será este nuevo desierto. La Resurrección – ¿osaremos decirlo? – también se dará dentro de una roca, en el abandono total por parte de sus cercanos y desde la profundidad de la soledad infinita de los abismos. Recuerda que eres polvo: recuerda, Cristo, que tú también te has hecho polvo.

Jesús fue tentado. Jesús conoció en sus sentimientos, en su cuerpo, en sus nervios –conocerá en su sudor de sangre – toda la fuerza y toda la vergüenza, todas las ilusiones y todo el temor. Jesús conoció el polvo, la factura que nos conforma. Pero a esto vino: no a compartir con nosotros el desvío de la voluntad, la negación de nuestro ser más profundo, la contradicción interna del pecado. No vino a sucumbir ante temores ni vergüenzas, ante fuerzas ni ilusiones. Vino a vencerlas. ¿Será que es menos humano por no haber consentido? ¿No seremos nosotros menos humanos al caer en la contradicción y en la autodestrucción? ¡Su victoria sobre la tentación ya es salvación, porque es victoria nuestra!

Jesús conoció nuestro polvo, nuestra tierra. Y los conoció de cerca. Yo soy hechura de sus manos de alfarero que ha trabajado ese barro. Tú lo eres también. Mi pecado me ha deformado y arruinó la imagen que traía. Tu pecado te ha deformado y arruinó la imagen, el sello real y nupcial que traía.

Pero no desesperes, no pienses que no hay salida. ¡Si dependiera de nosotros no existiría! El alfarero se ha hecho nuestro polvo, nuestro barro, y nos transformará. Sólo escucha el grito que rompe el tenso silencio de nuestras vidas repetidas y grises, con la voz que sólo puede tener el que da la fuerza para conseguir lo que ordena: “El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia”.

Fray Eduardo José Rosaz OP
Friburgo, Suiza

Imagen: La tentación de Cristo | Fecha: (ca. 1125) | Ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria, España)

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