Santa Catalina de Ricci, virgen

Breve historia

Juan Heer, preclaro testigo de la verdad católica y de la caridad pastoral, nació en Alemania a principios del siglo XVI. Fue hijo del convento de Colonia y pidió insistentes mente a sus superiores que lo dejaran ir a Holanda a ayudar a los católicos que se encontraban bajo la dura persecución calvinista. Era allí párroco de la iglesia de Hornaer cuando, capturado por los herejes, sufrió el martirio siendo ahorcado en las afueras de la ciudad de Briel del Mosa, al sur de Holanda, hacia la medianoche entre el 8 y el 9 de julio de 1572, junto con otros 4 sacerdotes seculares, 14 religiosos (11 franciscanos, 2 premonstratenses y 1 agustino) procedentes en su mayor parte de la cercana villa de Gorichem (Gorkum). Todos ellos murieron por defender la verdad católica sobre la Eucaristía y el primado en la Iglesia del Romano Pontífice. Sus cuerpos fueron descuartizados. Su cuerpo se venera desde 1618 en la iglesia de los franciscanos en Bruselas. Clemente X lo beatificó solemnemente junto con sus compañeros el 24 de noviembre de 1675; Pío IX los canonizó el 29 de junio de 1867.

 

Liturgia de las Horas

Del Común de vírgenes o de religiosas.

Oficio de lectura

Himno
El Espíritu abrasaba,
el pecho de Catalina,
y sin corazón de carne,
le dio vivir en el cielo.

Del Rey de mártires tienes,
dichosa su cruz y espinas;
sus santas llagas brillaron
en tus miembros virginales.

De las vírgenes el Rey
te desposa ante María,
y entras al tálamo santo
entre aplausos de los cielos.

Ya tú con lazo perpetuo
te uniste al Rey de la gloria,
haz que asimismo nosotros
junto con Dios nos unamos.

Al esposo de las vírgenes
Hijo de Madre tan casta,
de los ángeles los coros
canten por siempre alabanzas. Amén.

Segunda Lectura [**]
De una Carta de santa Catalina de Ricci el domingo de Ramos, 18 de abril de 1554

(A. Bonaccorso Bonaccorsi de Florencia: Epistolario, ed. G. Di Agresti vol. I, Firenze 1973, pp. 331-336)

Conseguiremos trofeo rojo y amarillo: Jesús es la cruz

La emulación se debe tener únicamente en orden al bien, por tanto no debe admitirse una envidia o emulación tal que llevase a alguien a apartar del bien a algún otro para que no llegue antes que nosotros mismos, sino, mas bien, debemos correr con Santa emulación y con sed de la fuente celestial para que, sin poner a otros impedimento, nos esforcemos en llegar los primeros. ;Oh, si esta santa emulación se diera en el corazón de los cristianos, cuantos llegarían a recibir la deseada palma del triunfo en vez de los pocos que ahora llegan! Actuemos pues, queridas hijitas mías, para que corramos veloces y venzamos. No serás juzgado imprudente en esta batalla, como no fue tenido como incauto e inconsiderado el infeliz, mas bien felicísimo, ladrón crucificado con Jesús. No os parece que efectivamente éste ha competido mejor que la legión de los santos padres que desde siglos esperaban en el limbo la redención? El ladrón corrió tan velozmente en el momento justo que Ileg6 delante de todos y fue el primero en merecer el premio, que, sin embargo, a nadie se lo quité de los llamados a él.

Ahora, pues, vivimos días en los que se debe correr e insistir mas de lo que normalmente acostumbramos. ;Considerando la excelencia del misterio de la redención que en estos días se nos propone, debemos esforzarnos mucho mas y perseverar aun mas! Consideremos ante todo la misericordia qué vence a la justicia, (Tt 3, 5) y que como mediadora ante el Padre eterno lo indujo a enviar a su mismo Hijo unigénito para que revistiendo la carne humana nos diera el beneficio inolvidable de la salvación de nuestras almas. Esta misericordia trajo a la yerra desde el cielo al Dios que los cielos no pueden contener, (1R 8, 27) y lo encerré en el seno de la virgen, haciendo de un Dios todopoderoso un niños con todas las limitaciones propias de los niños; hizo ge un ser inmortal e impasible, uno mortal y pasible; de un ser divino, uno humano; al infinitamente sabio lo presenta a los hombres como ignorante; de un Dios, al que los Ángeles sirven, hace un siervo de los hombres.

¿Qué entendimiento no se admira al considerar estas cosas, Sabiendo que todo esto se hizo para saldar la deuda que la naturaleza humana tenia ante la divina esencia? Ya que nuestra naturaleza humana era incapaz de saldar la deuda y de abrir las puertas del cielo que la desobediencia había cerrado, entonces viene el Salvador, lleno de tan grandes tesoros, pronto y preparado para pagar por nosotros la ‘deuda y para hacernos de nuevo herederos de la patria celestial. Tales consideraciones nos deben hacer prescindir de nuestras obras, quiero decir, de las obras terrenas y vacías.

Para emprender este camino debemos ser incitados por el ejemplo de este abismo de amor del Hijo de Dios hacia una pequeña criatura. Junto con nuestra naturaleza también Cristo empez6 esta carrera suya, tan veloz y que lo llev6é hacia tan grande pasión.

Nosotras también, hijitas, debemos hacer con Vehemencia este camino y hemos de lanzarnos a este gran océano, en el que nos lavemos y limpiemos pues fue hecho para nosotros. Signemos nuestras frentes ton esa sagrada sangre para que con tal señal podamos acercarnos al Padre eterno y le digamos que, ya que su Hijo ha solventado por nosotros las deudas, nosotros combatimos y hemos encontrado un trofeo rojo y amarillo: Jesús en la cruz, cubierto de sangre y exangüe a causa del amor.

Responsorio
R. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. * Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.
V. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. * Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

Otra:

De una Carta de autor desconocido, contemporáneo e santa Catalina de Ricci

(S. Catarina de Ricci, ed. G. di Agresti, vol. I, Firenze 1963 [1967], pp. 17-75)

Catalina fue una verdadera esposa de Cristo

Hablo de sor Catalina, florentina, hermana de San Vicente de Prato, monasterio de la Orden de Predicadores, verdadera esposa entre nosotros de Jesús, y de la que me habéis pedido ciertas y verdaderas noticias. Esta bendita virgen es causa de grandísima alegría y gozo para los buenos y rectos de corazón que la conocen y es causa de gran entusiasmo en el Señor. Los que la conocen la tienen en gran reverencia, considerando que en estos nuestros tiempos tan infelices, la majestad y bondad infinita de Dios ha querido manifestar que continua siendo el mismo que fue siempre: Dios omnipotente y dador generoso de bienes. Que no nos ha tenido en cuenta a nosotros cuando ha querido depositar sus tesoros en una persona y no en alguna otra; debemos tener bien fijo en nuestra memoria que él ha escrito (y son tan dignas de consideración las palabras de Jesucristo): Te doy gracias, Padre, Señor. del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, así te ha parecido mejor. (Mt 11, 25)

Diré cómo en septiembre de 1540 se supo que sufría en si misma la pasión del Hijo de Dios, empegando, con éxtasis prolongado, el jueves a las seis de la tarde, continuando por la noche hasta el viernes a las diez de la noche, mas o menos según le parece , place al Esposo celestial. Y lo del éxtasis del jueves a viernes continúa y persevera hasta hoy mismo, como ella por obediencia lo ha revelado.

Ella se ve junto con Jesús despidiéndose de su santísima Madre la Virgen; saliendo Jesús de Betania ella lo acompaña en el viaje y entra con él en el cenáculo preparado para la cena; y allí ve el lavatorio de los pies de los discípulos y la institución del santísimo sacramento del altar; se encuentra en la oración de tres horas en el huerto; ve allí la traición de Judas con un beso y la captura de Jesús. Ve a los sumos pontífices y jefes que interrogan y ve los oprobios que se hicieron contra el Señor; ve la flagelación, la coronación de espinas y el caminar con la cruz y la crucifixi6n. Ve alzar a Cristo en la cruz y durante tres horas lo ve vivo en ella y también su descendimiento de la cruz.

Y en todas estas cosas no solo se encuentra presente, sino que ve y siente y sufre en si misma todo Con nuestro Senior. Y si bien Cristo sufrió una sola vez, ella de modo admirable sufre cada jueves y Cada viernes lo que acaeció una sola vez aquel viernes santo.

Catalina afirma que no quisiera sufrir estas cosas durísimas en cuanto a la parte sensitiva, por lo que en éxtasis se la ha oído pedir que Jesús le quite alguna de estas cruces, pero siempre, mas tarde, mirando a la parte racional, se la ha oído decir en estos estasis, que su Majestad le concede a ella tan indigna estas cosas por el inmenso amor que hacia él ella tiene y por ello le da gracias infinitas y dice que es incapaz de expresar ni una mínima parte de cuanto el Señor sufrió por nosotros.

El día 14 de abril de 1542, es decir, dentro de la octava de Pascua, se le quedaron impresas para siempre las llagas y muchas veces ha dicho que es tanto el dolor de la herida del corazón que siempre le parece que va a caer muerta, si bien sepa que no va a morir de tal mal. Y siempre ve en si claras y evidentes las llagas de las manos y de los pies. Y quien la viera no podría menos de decir: «Parece como si ahora mismo hubiera sido bajada de la cruz.»

Responsorio
R. Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, * En el cual el mundo esta crucificado para mi y yo para el mundo.
V. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro animo.* En el cual el mundo esta crucificado para mi y yo para el mundo.

Laudes

Himno
Ya el Lucero desvanece
las sombras y anuncia el día,
en que Catalina brilla
en méritos y prodigios.

Salve, de la cruz amiga,
y de la pasión espejo,
hostia del amor divino,
y de la pureza lirio.

Haz que te sigamos siempre
del amor por el sendero,
y que el fuego en que ti ardiste
nuestro corazón abrase.

De su pasión los estigmas
que el Esposo en ti esculpiera,
grábalos en nuestra alma,
haz que siempre los vivamos.

Al esposo de las vírgenes
Hijo de Madre tan casta,
de los ángeles los coros
canten por siempre alabanzas. Amen.

Salmodia
Ant. 1 Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mi: porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús,
Ant. 2 Desbordo de gozo con el Señor, y me ale o con mi Dios, porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas.
Ant. 3 Reviste las galas perpetuas de la gloria porque Dios mostrara su esplendor en ti.

Lectura breve
Nos aprietan por todos los lados, pero no nos aplastan; en toda ocasión y por todas partes llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús.

Responsorio breve
V. Oigo en mi corazón: * Buscad mi rostro. 
R. Oigo en mi corazón: * Buscad mi rostro. 
V. Tu rostro buscaré, Señor. 
R. Buscad mi rostro. 
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Oigo en mi corazón: * Buscad mi rostro. .

Benedictus
Ant. Levántate y ven, virgen Catalina, que has blanqueado tu manto en la sangre del Cordero; fuiste fiel hasta la muerte, recibe del Señor la corona de la vida.
O bien, especialmente con canto: ant. Esposa del amor celeste, adornada con las llagas de Cristo, intercede suplicante ante el Redentor por la asamblea de los fieles.

Preces propias o del Común de vírgenes.

Oración
Oh Dios, tú hiciste brillar a la virgen Catalina por la contemplación de la pasión de tu Hijo; concédenos por su intercesión, que, meditando con devoción estos misterios, merezcamos alcanzar el fruto de la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Vísperas

Himno
Un cantico de alabanza
entonemos a esta virgen,
porque el divino Cordero
a eternas nupcias la llama.

Nació en la noble Toscana
como la virgen de Siena;
rica de dones celestes,
llena de Dios con su gracia.

De niña vuela hasta el cielo
y a orar un ángel la enseña;
los movimientos del cuerpo
el dolor de Cristo expresan.

Le da corona de espinas,
corazón, anillo y llagas;
y de la cruz desclavado
como su Esposo la abraza.

Oh tú, que, esposa feliz,
nadas en mar de delicias;
oye benigna los ruegos
de los fieles que a ti claman.

Al esposo de las vírgenes,
Hijo de Madre tan casta,
de los ángeles los coros
canten por siempre alabanzas. Amén.

Lectura breve

Y oi como el ruido de muchedumbre inmensa, y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decian: Aleluya. Porque ha establecido su reinado el Sefior nuestro Dios todopoderoso. Con alegria y regocijo démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino destumbrante de blancura: el lino son las buenas acciones de los santos. Luego me dice: Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero,

Responsorio breve
V. Mi corazón y mi carne * Retozan por el Dios vivo.
R. Mi corazón y mi carne * Retozan por el Dios vivo.
V. Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor.
R. Retozan por el Dios vivo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Mi corazón y mi carne * Retozan por el Dios vivo.

Magnificat
Ant. Catalina como virgen sensata preparó su lampara con su participación en los sufriemientos de Cristo y al llegar el Esposo entró con él al banquete de bodas.
O bien, especialmente con canto: ant. El primero entre vosotros, será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, dice el Señor.

Preces propias, o del Común de vírgenes.

La oración como en Laudes.

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