Video Novena 2021 K

Novena a N. P. Santo Domingo de Guzmán

Segundo día

 

Por la señal de la santa Cruz , de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición:

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido; y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Oración inicial:

Dios todopoderoso y clemente, que infundiste en tu Iglesia el Espíritu de Sabiduría, e inspiraste a muchos ir en buscar de la Verdad, que es tu Palabra, te damos gracias por suscitar a Santo Domingo de Guzmán como padre de gran número de fieles contemplativos y pregoneros de tu Evangelio.

Tú, viendo la gravedad de nuestros pecados y el andar vacilante de nuestras almas, enviaste a tu Hijo Jesucristo al mundo, y con su preciosísima sangre, nos libró de la condena del pecado y del dominio de la muerte, venciendo al príncipe de las tinieblas. Concédenos, Señor de toda bondad, ser absueltos de nuestras culpas con un corazón contrito y humillado, y, por intercesión de tu servidor Santo Domingo, ser firmes y constantes en el camino que conduce a tu santa morada, junto a María Virgen y todos tus santos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Del Beato Jordán de Sajonia:

“… Aconteció por aquel tiempo que el rey Alfonso de Castilla deseaba casar a su hijo Fernando con una doncella noble de las Marcas Con este motivo se dirigió al mencionado obispo de Osma, rogándole hiciese de procuradores aquella gestión. Accedió el prelado a la demanda regia, y rodeándole de honrada compañía, según lo exigía su gran virtud, tomó también consigo al varón de Dios Santo Domingo, subprior de su iglesia, y emprendiendo el viaje, llegó a Tolosa.

En cuanto advirtió que los habitantes del país habían caído en la herejía, llenóse de gran compasión su pecho misericordioso, considerando las innumerables almas que vivían miserablemente engañadas.

La misma noche en que llegaron a la ciudad, mantuvo el subprior una larga discusión con el hospedero, hombre hereje, y habló con tal fuerza de persuasión y calor, que no pudiendo aquél resistir al espíritu y sabiduría con que hablaba, le redujo a la fe por la misericordia de Dios”.

(Libellus de principiis Ordinis Praedicatorum; IX)

Reflexión de San Vicente Ferrer:

“Veamos que significan las aguas corrompidas. Son los vicios y pecados, la mala vida de los cristianos. Antes de venir al mundo Santo Domingo toda la gente estaba corrompida. Se había olvidado la fe, y las virtudes eran muy pesadas. ‹‹Muchos hombres murieron por las aguas, que se habían vuelto amargas›› (Ap 8, 11). Llegó Eliseo y dijo: ‹‹Dadme un plato nuevo››. Ahí tenéis a la Orden de Predicadores. Se llama plato porque contiene muchos frailes. Y es nuevo, aunque es más antigua que las demás. Si hablamos de lo esencial, de los votos de castidad angélica, pobreza apostólica y obediencia universal, así como de la predicación. Que consiste en ir por el mundo y no edificar celdas, es una Orden antigua. Porque Cristo fue quién ordenó todo esto. El primer prior fue Jesús, pues los apóstoles profesaron todo lo perteneciente al estado de perfección: la castidad, la pobreza y la obediencia a Cristo. Y también les encomendó el oficio de la predicación: ‹‹Id por el mundo universo y predicad el Evangelio a toda criatura›› (Mc 16, 15). Esta es la religión de Cristo, que es la misma de Santo Domingo, en cuanto a lo esencial se refiere”.

(Sermón en la fiesta de Santo Domingo; 8)

Propósito de oración del día:

Oremos al Señor para que confirme en nosotros la misión de predicar el evangelio en todo el mundo; anunciar con valentía la Buena Noticia a los hombres. Que todos los católicos desbordemos en amor por Jesucristo, y sintamos la necesidad de proclamar su nombre a todos los que nos rodean. Que las gentes vean en nosotros un testimonio de amor que no se adhiere a las pasiones y placeres terrenales, sino que nace de un corazón agradecido y anhelante del Salvador. Pedimos por todos los hombres y mujeres que viven esclavos al pecado, de forma inconsciente o plenamente voluntaria; por todos aquellos que se declaran enemigos de la fe y adversarios de la Santa Iglesia. Señor, ten misericordia de ellos y de nosotros, pues también, en reiteradas ocasiones, nos vemos tentados a decaer en la incredulidad. Ve en su auxilio, Dios piadoso, pues no son realmente felices, y que el encuentro personal con tu Hijo Jesucristo suscite en ellos una profunda y auténtica conversión del corazón.

En un momento de silencio, puede agregar una intención particular.

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

Antífona a Santo Domingo:

V. Oh maravillosa esperanza para aquellos que lloraron por ti en la hora de tu muerte, prometiendo después de tu partida ser útiles a tus hermanos:
R. Cumple, oh padre, lo que has dicho, y ayúdanos con tus oraciones.

V. ¡Oh tú que brillaste ilustre por tantos milagros, forjado sobre los cuerpos de los enfermos!
R. Cumple, oh padre, lo que has dicho, y ayúdanos con tus oraciones.

V. Ruega por nosotros, ¡Oh Padre Santo Domingo!:
R. Para que seamos hechos dignos de las promesas de Cristo

Oración del Jubileo:

Oh Dios,
nuestro Creador, Redentor y Paráclito,
unidos en oración, te presentamos nuestra alabanza,
nuestra bendición y nuestra predicación.

Hace ochocientos años,
llamaste a santo Domingo
a entrar en la vida eterna
y a reunirse contigo en la mesa del cielo.

En la celebración de este Jubileo,
aliméntanos y llénanos de tu gracia
para que podamos realizar nuestra misión
de predicar el Evangelio para la salvación de las almas.

Ayúdanos a nutrir a tu pueblo
con tu Verdad, tu Misericordia y tu Amor,
hasta aquel día prometido
en que nos reunirás a todos, junto a los bienaventurados.

Te lo pedimos como Familia Dominicana,
por la intercesión de María,
en el nombre de Jesús.

Amén.

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Sobre el jubileo de Santo Domingo

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