Liturgia de la Palabra

Cuando el malvado se aparta del mal él mismo preserva su vida

Lectura de la profecía de Ezequiel     18, 24-28

    Esto dice el Señor:
    Si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso vivirá? Ninguna de las obras justas que haya hecho será recordada: a causa de su infidelidad y del pecado que ha cometido, morirá.
    Ustedes dirán: «El proceder del Señor no es correcto». Escucha casa de Israel: ¿acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto?
    Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. Él ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso, seguramente vivirá, y no morirá.

Palabra de Dios.


SALMO
    Sal 24, 4-9

R.
Acuérdate, Señor, de tu compasión.

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque Tú eres mi Dios y mi salvador,
y yo espero en ti todo el día. R.

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
porque son eternos.
No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud:
por tu bondad, Señor, acuérdate de mi según tu fidelidad. R.

El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
Él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres. R.

 

Vivan con los mismos sentimientos que hay en Cristo Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos     2, 1-11

    Hermanos:
    Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos.
    Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás.
    Vivan con los mismos sentimientos que hay en Cristo Jesús.

Él, que era de condición divina,
no consideró esta igualdad con Dios
como algo que debía guardar celosamente:
al contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de servidor
y haciéndose semejante a los hombres.
Y presentándose con aspecto humano,
se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.
Por eso, Dios lo exaltó
y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,
para que al nombre de Jesús,
se doble toda rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:
«Jesucristo es el Señor».

Palabra de Dios.


ALELUIA
    Jn 10, 27

Aleluia.
«Mis ovejas escuchan mi voz,
Yo las conozco y ellas me siguen», dice el Señor.
Aleluia.


EVANGELIO

Se arrepintió y fue. Los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     21, 28-32

    Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
    «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: «Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña». El respondió: «No quiero». Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: «Voy, Señor», pero no fue.
    ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?»
    «El primero», le respondieron.
    Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él».

Palabra del Señor.

Predicación

Cada acción importa

En esta ocasión Jesús se dirige a quienes fueron sus principales opositores, sus más eficientes enemigos, los que acabarán por condenarlo a muerte. Se trata de los sumos sacerdotes de Israel, y de estos ancianos del pueblo, que eran los que detentaban un lugar notable, con autoridad social, jurídica y religiosa. Muchas veces el Señor les hablará duramente y cuestionará su modo de actuar y de conducir al pueblo. Deja en evidencia su hipocresía, su dureza de corazón, sus injusticias, su impenitencia. Pero “el Señor es bondadoso y recto por eso muestra el camino a los extraviados” (Sal 24). El padre de esta parábola llama “hijo” al uno y al otro, invita a trabajar a su viña al uno y al otro. Jesús no los está condenando, sino que les llama la atención, sacude su falsa autoimagen de justos para que reconozcan su pecado, y puedan creer en Él, reconocer su camino de justicia y arrepentirse, así como lo hicieron esos publicanos y prostitutas, que ellos despreciaban. “Habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierta… (Lc 15,7)

Aquí hay un primer llamado de atención para nosotros. ¿Tenemos la capacidad de mirarnos con humildad y sinceridad a la luz del Evangelio? Especial cuidado deben tener aquellos que no suelen pedir perdón, de nada ni a nadie, aquellos que sienten que no tienen mucho de que arrepentirse, o que no tienen mucho que agradecer ni a Dios ni a los demás, que es más o menos lo mismo. Hay que tener cuidado con ese engaño sutil en que podemos caer, me refiero a la advertencia que hace el profeta Ezequiel, de considerarnos dentro de la categoría de personas buenas, o justas, sin importar mucho lo que hagamos. Cada acción importa.

Con relación a esto aparece el segundo llamado de atención: “quiero que HOY vayas a trabajar a mi viña”. Como dice el dicho popular: el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. Es la actitud del que quiere hacer el bien, o dejar de hacer el mal, pero le hace caso al cuervo que molestaba a San Expedito: Cras, cras, mañana, mañana. Es decir, voy, pero no voy. Voy a ayudar a fulanito, voy a visitar a tal enfermo, voy a intentar reconciliarme con este otro, voy a dejar este hábito malo, pero mañana, y mañana es nunca.  Es muy aconsejable pedir la virtud de la prudencia para saber que es lo que hay que hacer en cada ocasión y efectivamente hacerlo. Quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña.

Y si queremos escucharlo hay un tercer llamado de atención, y es la capacidad de reconocer la justicia de un publicano o una prostituta que escuchó, creyó y se arrepintió. Es un regalo hermoso que recibimos los sacerdotes en el confesionario, poder ser testigos de estas conversiones, llenas de lágrimas al mismo tiempo que de alegría, hechas con fe sencilla pero ardiente. “Por eso seguramente vivirá y no morirá” (Ez 18, 28)

Que por intercesión de nuestra madre la Virgen María, podamos: “Sí, hágase”, y que nuestro sí sea sí. Como el de ella.

Fray Darián Edgardo Basile OP
Santiago de Chile

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